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4 de septiembre de 2015

SEPTIEMBRE, ¿MES DE CUÁL PATRIA?

Por: Sergio O. Saldaña Zorrilla

Nos independizamos porque nos explotaba una potencia extranjera; y 205 años después nos explota otra.
Nos independizamos porque la mayoría de los mexicanos vivían en la pobreza; y 205 años después más del 80% seguimos siendo pobres.
Nos independizamos porque un pequeño grupo dominante abusaba del poder en contra del Pueblo; y 205 años después el abuso del poder es práctica común.
Nos independizamos porque se explotaba a vastos sectores de la población en haciendas y minas; y 205 años después un puñado de 12 monopolios intocables explota a la población entera.
Nos independizamos porque queríamos ser soberanos (que nadie decidiera por encima de nosotros); y 205 años después los Estados Unidos de América y el Fondo Monetario Internacional dictan nuestra economía, nuestra política y nuestras relaciones exteriores.
Nos independizamos porque queríamos ser libres; y 205 años después somos esclavos del crimen organizado.
Nos independizamos porque la riqueza de nuestro subsuelo iba a parar a manos extranjeras; y 205 años después una reforma energética ha vuelto a entregar esa riqueza a extranjeros.
Nos independizamos porque queríamos Justicia; y 205 años después la Justicia es selectiva y negociable.
Nos independizamos porque queríamos acceso a la educación para todas las castas; y 205 años después se asesina impunemente a estudiantes humildes.
Nos independizamos porque queríamos tener independencia económica; y 205 años después dependemos de la importación de alimentos.
Nos independizamos porque queríamos libertad de tránsito; y 205 años después retenes militares y policiacos no nos permiten transitar libremente.
Nos independizamos porque estábamos cansados de cargar con una administración colonial corrupta e injusta; y 205 años después nuestros impuestos y riqueza petrolera son saqueadas a diario por un grupo de corruptos.
Nos independizamos porque no era justo que los puestos de virrey, comendador y regidurías se vendieran al mejor postor; y 205 años después los partidos venden las candidaturas y la autoridad electoral negocia los fallos en casos de controversias.
Nos independizamos (y luego nos reformamos) porque era insostenible la manipulación de la Iglesia; y 205 años después dos televisoras lo manipulan todo.
¿Viva México?

8 de junio de 2009

La Rebelión: de Prometeo y Camus a los movimientos indigenistas

Antes morir de pie que vivir de rodillas, frase atribuida a Espartaco, resume el espíritu de la rebelión. La esclavitud es condición de la rebelión. Un esclavo es alguien que ha recibido órdenes toda su vida. Un rebelde es un esclavo que de pronto juzga inaceptable recibir una orden más. El inicio de la rebelión marca una nueva era: la de la negación. A partir de entonces, el rebelde opone un “no” perpetuo a su existencia como esclavo. La rebelión, que surge tanto contra la opresión como contra la mentira, es en el fondo una demanda de igualdad. La demanda de igualdad está presente desde la antigüedad. En la cultura occidental, por ejemplo, su manifestación típica se observa en Prometeo, quien, en su afán de reducir la distancia entre los hombres y los Dioses, arriesga todo para llevar el fuego al hombre.

La rebelión no es, pues, un acto individual, sino uno solidario. No implica la lucha por la igualdad de un solo individuo, sino por la propia y la de los semejantes en condición. Lo primero equivale al ascenso de un fugitivo, lo segundo a la solidaridad.

La rebelión, no obstante, suele desviarse hacia la venganza por medio del resentimiento, definido este último por Scheler como una auto-intoxicación provocada por una impotencia prolongada.
La rebelión, en cambio, fractura al ser y le ayuda a realizarse. Para Camus, el resentimiento se deleita de antemano con un dolor que querría que sintiese el objeto de su rencor: la venganza como acto de satisfacción. Por el contrario, la rebelión se satisface con lograr igualdad con la posición del opresor, ya sea para desplazarlo y reproducir su conducta, o para construir un nuevo orden. Pocas veces las rebeliones han logrado lo segundo. La historia nos muestra repetidas escenas del simple reemplazo de élites nacidas de rebeliones. El esclavo comienza por reclamar justicia y termina deseando la realeza. Otras rebeliones, por su parte, se han truncado a un paso de consumar su victoria: Espartaco a las puertas de Roma; Hidalgo a las de la Ciudad de México. Talvez lo que en el fondo de ello yace sea el miedo a la vergüenza pública por tomar el poder y no saber qué hacer con él.

La falta de un proyecto claro y realizable es lo que en todo caso les ha impedido el triunfo. Albert Camus señala que la rebelión más elemental expresa, paradójicamente, la aspiración a un orden. Para él, lo anterior se ajusta al rebelde metafísico, el cual se alza sobre un mundo destrozado para reclamar la unidad. Opone el principio de justicia que hay en él al principio de injusticia que ve practicado en el mundo.

En una reciente visita a Bolivia observé algunas confrontaciones provocadas por el ascenso de un movimiento predominantemente indigenista, el encabezado por el presidente Evo Morales. Aún cuando este movimiento ascendió por la vía del sufragio, en su esencia conserva visos de rebelión. Este intenta reivindicar las –por siglos postergadas- demandas de los indígenas de esa nación. Sin embargo, el enfático respeto a las autonomías locales implementado recientemente contradice varios principios del sistema político y legal hasta hace poco practicados en ese país. Esas autonomías locales se han orientado hacia el autogobierno de comunidades diversas. Este incluye un sistema penal basado en los, aún más diversos, usos y costumbres. Ello ha dado paso a una creciente confusión acerca del sistema jurídico que rige las distintas partes del territorio boliviano. Algo similar ha ocurrido en otras partes del planeta, como en Chiapas y Oaxaca, México; en Zimbawe; en Kenya, etc. De estos casos me han surgido algunas interrogantes en común: ¿Deben respetarse los usos y costumbres comunitarios aunque estos impliquen en ciertos casos el linchamiento y demás prácticas que el derecho internacional considera como violaciones a los derechos humanos? En contraparte, ¿puede exigírseles a los indígenas el respeto irrestricto a un sistema legal emanado de una constitución que a ellos jamás se les consulto y menos aún signaron (y generalmente también desconocen)? ¿Cuál sería una solución pacífica benéfica para ambas partes?

30 de mayo de 2009

¿Cuál es el objetivo de la sociedad mexicana?

Sin un acuerdo moral al interior de la sociedad su estado de derecho se vulnera. Así por ejemplo, en el sistema judicial, las penas se van volviendo absurdas a los ojos de la sociedad en la medida en que se van alejando de lo que esta considera como bueno y malo. Si no existe sentimiento de culpabilidad, las penas irán incluso pareciendo injustas, y la moral personal podrá tolerar el sistemático rompimiento del estado de derecho. La búsqueda de un acuerdo social sobre justicia es entonces la reforma primaria a la actual crisis del país.

John Rawls, teórico del derecho judicial, propone la permanente reconstrucción de la justicia con base en un acuerdo de respeto sin excepciones a derechos individuales. Reconoce la validez del contrato social rousseauniano, pero sólo en tanto que este parta del “estado natural” de la sociedad.

Dicho estado consiste en un conjunto de circunstancias bajo las cuales los integrantes de la sociedad hacen un acuerdo de igualdad sin saber su papel concreto a jugar dentro de esta. Se trata de una especie de acuerdo justo a ciegas, en el cual no saben qué posición ocuparán en el tablero una vez iniciado el juego.

Esa condición de estado natural sirve para cerrar las puertas a la posibilidad de que una autoridad o un sector de la sociedad permitan a algún miembro de esta violar el acuerdo sólo por simpatizar ideológicamente con el infractor –o simplemente porque su moral individual no lo juzgue como malo.

El siguiente paso consiste en fijar el objetivo prioritario que la sociedad persigue: ¿consiste este en la maximización de los ingresos? En cuyo caso estaríamos ante una justicia utilitarista; ¿o más bien consiste en mejorar la distribución de los ingresos? ello nos colocaría dentro de una justicia igualitaria; ¿o lograr la estabilidad en los ingresos? eso sería una justicia conservadora; ¿el perfeccionamiento cultural y humanístico? eso sería justicia perfeccionista; ¿alcanzar la felicidad? ello nos situaría dentro de una justicia hedonista; ¿gozar del máximo posible de placeres? orientando a la sociedad hacia el eudemonismo.

Muchos países lo han definido, por lo que sus sistemas judiciales y éticos han ido alineándose de una manera coherente. Explicado por los excesos del absolutismo de los siglos previos, Francia, desde el siglo XIX, decidió basarse en la igualdad; Inglaterra se basa en la libertad individualista; los EUA en la libertad igualitarista; Alemania en el perfeccionismo progresista. Para definir consistentemente nuestro proyecto de país ¿qué objetivo debería perseguir prioritariamente la sociedad mexicana?