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1 de abril de 2016

MÁS MENTIRAS DE LA REFORMA ENERGÉTICA

Por: Sergio Saldaña Zorrilla, Sin Embargo, 29 marzo 2016

Desde el inicio de la reforma energética, el precio de la luz ha subido 19 por ciento, el gas ha aumentado 7 por ciento, y la gasolina 3 por ciento.
Si tuviera algo de verdad el discurso oficial sobre los supuestos beneficios de la reforma energética, a estas alturas ya no nos daríamos abasto con tantas ofertas laborales para trabajar en empresas petroleras; llenaríamos el tanque de gasolina de nuestro auto con 80 pesos; los trabajadores del sindicato de petroleros estarían muy contentos con sus nuevas condiciones laborales y hasta nos alegraríamos al ver recibos de la luz.
Si abrimos la página web de la Presidencia de la República, ahí podemos ver una serie de mentiras propagandísticas sobre los beneficios de esta reforma energética. Entre otros supuestos beneficios, la propaganda oficial dice:
“Lo que busca la Reforma Energética es dotar a México de un marco jurídico moderno, para, sin privatizar, fortalecer a la industria petrolera e incrementar la renta petrolera en beneficio de los mexicanos.”
Sin embargo:
  • El marco jurídico de esta reforma no es moderno; se asemeja mucho a la legislación nigeriana de los años 1980’s con la que aún despojan a este país de sus hidrocarburos empresas de los Estados Unidos de América (EUA) y de la Gran Bretaña (GB).
  • Sí se está privatizando nuestra industria petrolera, ¿o qué otra cosa se está haciendo con las licitaciones de la Ronda Uno y la bursatilización-endeudamiento de Petróleos Mexicanos (PEMEX)?
  • Tampoco se ha incrementado la renta petrolera, por el contrario, los ingresos petroleros del gobierno mexicano han caído en 63 por ciento desde que la reforma energética entró en vigor. Si bien la caída de los precios internacionales del petróleo ayudan a entender lo anterior, aún cuando estos precios se recuperen la renta petrolera marginal (ingresos públicos por barril de petróleo equivalente extraído) disminuirá debido al bajísimo nivel de impuestos y regalías que se les cobra a las empresas particulares.
La propaganda oficial también miente al decir que:
Con la Reforma Energética bajará el precio de la luz y también del gas.
El precio de la luz en México ha subido un 19 por ciento desde el inicio de la reforma energética. Entre julio de 2014 (un mes previo a la aprobación final de la reforma energética) y febrero de 2016 (último corte estadístico), el precio de la luz se incrementó en promedio 19 por ciento en las 46 ciudades que son usadas como muestra por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) para la medición de precios en el país.
Llaman particularmente la atención los incrementos del precio de la luz durante este período en lugares como Ciudad Acuña (Coahuila), con un aumento del 63 por ciento; Culiacán (Sinaloa), Hermosillo (Sonora) y Mexicali (Baja California), donde el precio de la luz subió 55 por ciento; Monterrey (Nuevo León), Veracruz (Veracruz), Iguala (Guerrero) y Mérida (Yucatán), donde aumentó 47 por ciento; Villahermosa (Tabasco), Matamoros (Tamaulipas) y Monclova (Coahuila), donde la luz subió 43 por ciento; Acapulco (Guerrero), Chihuahua (Chihuahua) y Colima (Colima), con un incremento de 22 por ciento. Ver Gráfico a continuación:

El precio promedio del gas ha aumentado 7 por ciento desde el inicio de la reforma energética. El precio promedio ponderado del gas LP y del gas natural aumentó casi parejo en toda la República Mexicana, con diferencias mínimas entre las ciudades consideradas dentro de la muestra estadística del INEGI. En julio de 2014, el precio promedio del gas LP en el país era de 7.5 pesos por litro; en febrero de 2016 su precio subió a 8.1 pesos por litro.
A pesar de la caída del 70 por ciento en el precio internacional del petróleo, el precio promedio de las gasolinas Magna y Premium ha aumentado en 3% desde el inicio de la reforma energética. Mientras que en julio de 2014 el precio promedio de las gasolinas Magna y Premium era de 13.21 pesos por litro, su precio ha subido a 13.55.
Esta reforma energética está hundiendo más al país. Si el gobierno mexicano realmente hubiera querido mejorar la calidad de vida de los mexicanos, esta reforma energética nuca hubiera tenido lugar. Todos estos incrementos de precios combinados están causando un daño irreparable al bienestar de las mayorías de este país. Estos incrementos son proporcionalmente más gravosos para las personas de menos recursos. Después de estos aumentos en la luz, el gas y la gasolina, cualquier transferencia de dinero de los programas sociales es irrelevante para compensar el daño patrimonial a los hogares del país.
Luego de todo lo que ha mentido el actual gobierno mexicano, creo que a pocos debe sorprendernos esta serie de mentiras sobre la reforma energética. Es insultante el cinismo de los titulares de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Enrique Ochoa Reza, del de la Secretaría de Energía (SENER), Pedro Joaquín Coldwell, del actual y del anterior titular de Petróleos Mexicanos (PEMEX), José Antonio González Anaya y Emilio Lozoya Austin, del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray y Caso, y del propio Enrique Peña Nieto, quienes, además de todos los escándalos de corrupción en los que se han visto involucrados, siguen presumiendo esta reforma energética; su cinismo sólo es comparado con el de todos los diputados y senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido Nueva Alianza (PANAL), quienes servilmente aprobaron esta reforma.
Lo he dicho en múltiples ocasiones y no desperdiciaré esta oportunidad para repetirlo: si estos personajes tuvieran un mínimo de sentido del honor, renunciarían.
Twitter @SergioSaldanaZ

5 de marzo de 2016

EL DESMANTELAMIENTO DE PEMEX

Sergio O. Saldaña Zorrilla, Sin Embargo, 23 febrero 2016

México carece de una política de Estado. Una política de Estado es un conjunto de normas generales avaladas por el más alto nivel de conducción política del Estado como resultado de un amplio consenso social del país para que el Estado realice sus fines superiores con un horizonte estable y permanente en el tiempo. En lugar de ello, el destino del país hoy está a merced de un grupo de políticos desprestigiados que firmaron el Pacto por México, así como de un mediocre Plan Nacional de Desarrollo.

El Pacto por México de 2012 fue tan sólo un acuerdo sexenal de simulación democrática para repartirse el presupuesto público entre las cúpulas de tres partidos políticos (PRI, PAN y PRD); mientras que el Plan Nacional de Desarrollo es un listado de ocurrencias cortoplacistas de un grupo de improvisadores.

En consecuencia, hoy México carece de: i) un consenso social real; ii) congruencia entre los fines del Estado mexicano y las acciones de gobierno; iii) una articulación de políticas públicas de largo alcance, y; iv) altura de miras en el ejercicio del poder público.

Como en toda la administración pública mexicana, en materia energética también vamos a la deriva. La economía mexicana ha entrado en una crisis y, de continuar el actual bajo nivel de aprovechamiento gubernamental de los hidrocarburos propiedad de la nación, esta crisis se profundizará.

La producción petrolera del país se ha ido reduciendo drásticamente durante los últimos tres años y la recientemente aprobada Reforma Energética carece de elementos que nos permitan suponer recuperación alguna. En términos fiscales la situación no es mejor, pues los actuales esquemas contractuales para la asignación a particulares de bloques de exploración y producción de hidrocarburos no son los adecuados para la maximización de la renta petrolera por parte del Estado mexicano.

Es de una irresponsabilidad imperdonable que al día de hoy ni la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), ni la Secretaría de Energía (SENER), ni Petróleos Mexicanos (Pemex) han publicado estudio serio alguno que nos permita tener la certeza de que la Ronda Cero era económicamente óptima para Pemex dadas sus capacidades tecnológicas, financieras y de capital humano.

De lo que sí podemos estar seguros, en cambio, es que las regalías, impuestos y beneficios fiscales estipulados en los contratos de asignación a empresas particulares en la Ronda Uno de licitaciones son adversos al Estado mexicano. Lo anterior puede corroborarse con tal sólo hacer un comparativo internacional de las condiciones fiscales con que otros países concesionan la explotación de sus hidrocarburos. Así pues, existe una notable inviabilidad económica del actual esquema de asignaciones a particulares y de los niveles de inversión que está asumiendo Pemex.

La Ronda Uno está siendo un total fracaso para los ingresos públicos de México en tanto que se están asignando contratos a particulares en condiciones muy desventajosas para el fisco mexicano. Los funcionarios públicos encargados de este proceso de asignaciones están conscientes de lo anterior.
La aparente desesperación del Gobierno mexicano por los bajos precios del petróleo está sirviendo de justificación para el malbaratamiento de las asignaciones a particulares: cortina de humo engañabobos que esconde formidables negocios de funcionarios públicos y sus socios.
Así pues, a las autoridades mexicanas en materia energética les planteo las siguientes preguntas de planeación:
  • ¿Cuál debe ser el ritmo adecuado de exploración, producción y comercialización de hidrocarburos en México por parte de Pemex, de empresas particulares y de farmouts dados la volatilidad de los precios internacionales, el debate ambiental entre el uso de combustibles fósiles y energías renovables y el contexto geopolítico del mercado mundial de hidrocarburos?
  • ¿Cuándo deben lanzarse convocatorias para asignaciones a empresas particulares de bloques de hidrocarburos versus cuándo esperar?
  • ¿Cuándo debe exportarse más crudo y gas natural?
  • ¿Cuántos hidrocarburos debe exportar México y cuánto destinar a apoyar el despegue de la industria nacional?
  • ¿Cuántos hidrocarburos debe México retener estratégicamente para usarse en el futuro?
  • ¿Cuál es la programación financiera de corto y de largo plazo del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo?
  • ¿Cuál debe ser la política de Estado en materia de aprovechamiento de hidrocarburos en México tal que nos permita aprovecharla óptimamente para financiar el desarrollo socioeconómico nacional con equidad?
No van a contestar a una sola de estas preguntas. No tienen interés y lo más probable es que tampoco tengan idea al respecto. No van a contestar porque percibo en ellos un total desprecio a la opinión pública y a la voluntad popular. No van a contestar por su absoluta ausencia de valores nacionalistas. No van a contestar porque tienen prisa en desmantelar Pemex hasta rematar sus instalaciones como fierros viejos.

@SergioSaldanaZ