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1 de abril de 2016

MÁS MENTIRAS DE LA REFORMA ENERGÉTICA

Por: Sergio Saldaña Zorrilla, Sin Embargo, 29 marzo 2016

Desde el inicio de la reforma energética, el precio de la luz ha subido 19 por ciento, el gas ha aumentado 7 por ciento, y la gasolina 3 por ciento.
Si tuviera algo de verdad el discurso oficial sobre los supuestos beneficios de la reforma energética, a estas alturas ya no nos daríamos abasto con tantas ofertas laborales para trabajar en empresas petroleras; llenaríamos el tanque de gasolina de nuestro auto con 80 pesos; los trabajadores del sindicato de petroleros estarían muy contentos con sus nuevas condiciones laborales y hasta nos alegraríamos al ver recibos de la luz.
Si abrimos la página web de la Presidencia de la República, ahí podemos ver una serie de mentiras propagandísticas sobre los beneficios de esta reforma energética. Entre otros supuestos beneficios, la propaganda oficial dice:
“Lo que busca la Reforma Energética es dotar a México de un marco jurídico moderno, para, sin privatizar, fortalecer a la industria petrolera e incrementar la renta petrolera en beneficio de los mexicanos.”
Sin embargo:
  • El marco jurídico de esta reforma no es moderno; se asemeja mucho a la legislación nigeriana de los años 1980’s con la que aún despojan a este país de sus hidrocarburos empresas de los Estados Unidos de América (EUA) y de la Gran Bretaña (GB).
  • Sí se está privatizando nuestra industria petrolera, ¿o qué otra cosa se está haciendo con las licitaciones de la Ronda Uno y la bursatilización-endeudamiento de Petróleos Mexicanos (PEMEX)?
  • Tampoco se ha incrementado la renta petrolera, por el contrario, los ingresos petroleros del gobierno mexicano han caído en 63 por ciento desde que la reforma energética entró en vigor. Si bien la caída de los precios internacionales del petróleo ayudan a entender lo anterior, aún cuando estos precios se recuperen la renta petrolera marginal (ingresos públicos por barril de petróleo equivalente extraído) disminuirá debido al bajísimo nivel de impuestos y regalías que se les cobra a las empresas particulares.
La propaganda oficial también miente al decir que:
Con la Reforma Energética bajará el precio de la luz y también del gas.
El precio de la luz en México ha subido un 19 por ciento desde el inicio de la reforma energética. Entre julio de 2014 (un mes previo a la aprobación final de la reforma energética) y febrero de 2016 (último corte estadístico), el precio de la luz se incrementó en promedio 19 por ciento en las 46 ciudades que son usadas como muestra por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) para la medición de precios en el país.
Llaman particularmente la atención los incrementos del precio de la luz durante este período en lugares como Ciudad Acuña (Coahuila), con un aumento del 63 por ciento; Culiacán (Sinaloa), Hermosillo (Sonora) y Mexicali (Baja California), donde el precio de la luz subió 55 por ciento; Monterrey (Nuevo León), Veracruz (Veracruz), Iguala (Guerrero) y Mérida (Yucatán), donde aumentó 47 por ciento; Villahermosa (Tabasco), Matamoros (Tamaulipas) y Monclova (Coahuila), donde la luz subió 43 por ciento; Acapulco (Guerrero), Chihuahua (Chihuahua) y Colima (Colima), con un incremento de 22 por ciento. Ver Gráfico a continuación:

El precio promedio del gas ha aumentado 7 por ciento desde el inicio de la reforma energética. El precio promedio ponderado del gas LP y del gas natural aumentó casi parejo en toda la República Mexicana, con diferencias mínimas entre las ciudades consideradas dentro de la muestra estadística del INEGI. En julio de 2014, el precio promedio del gas LP en el país era de 7.5 pesos por litro; en febrero de 2016 su precio subió a 8.1 pesos por litro.
A pesar de la caída del 70 por ciento en el precio internacional del petróleo, el precio promedio de las gasolinas Magna y Premium ha aumentado en 3% desde el inicio de la reforma energética. Mientras que en julio de 2014 el precio promedio de las gasolinas Magna y Premium era de 13.21 pesos por litro, su precio ha subido a 13.55.
Esta reforma energética está hundiendo más al país. Si el gobierno mexicano realmente hubiera querido mejorar la calidad de vida de los mexicanos, esta reforma energética nuca hubiera tenido lugar. Todos estos incrementos de precios combinados están causando un daño irreparable al bienestar de las mayorías de este país. Estos incrementos son proporcionalmente más gravosos para las personas de menos recursos. Después de estos aumentos en la luz, el gas y la gasolina, cualquier transferencia de dinero de los programas sociales es irrelevante para compensar el daño patrimonial a los hogares del país.
Luego de todo lo que ha mentido el actual gobierno mexicano, creo que a pocos debe sorprendernos esta serie de mentiras sobre la reforma energética. Es insultante el cinismo de los titulares de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Enrique Ochoa Reza, del de la Secretaría de Energía (SENER), Pedro Joaquín Coldwell, del actual y del anterior titular de Petróleos Mexicanos (PEMEX), José Antonio González Anaya y Emilio Lozoya Austin, del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Luis Videgaray y Caso, y del propio Enrique Peña Nieto, quienes, además de todos los escándalos de corrupción en los que se han visto involucrados, siguen presumiendo esta reforma energética; su cinismo sólo es comparado con el de todos los diputados y senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido Acción Nacional (PAN), del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido Nueva Alianza (PANAL), quienes servilmente aprobaron esta reforma.
Lo he dicho en múltiples ocasiones y no desperdiciaré esta oportunidad para repetirlo: si estos personajes tuvieran un mínimo de sentido del honor, renunciarían.
Twitter @SergioSaldanaZ

8 de marzo de 2016

México: peón de los EUA en la actual crisis petrolera

Por: Sergio Saldaña Zorrilla, Sin Embargo, 8 marzo 2016

El gobierno mexicano está siendo utilizado para contribuir a sostener el actual bajo precio internacional del petróleo. Desde 2014, con la aprobación de la reforma energética, los Estados Unidos de América (EUA) han tomado el control de los ritmos de producción y exportación de hidrocarburos en México. Aun cuando México es el noveno productor mundial de petróleo, nuestras reservas de hidrocarburos son el dato importante para influir en la cotización internacional del petróleo, pues modifica expectativas a mediano y largo plazo.

En los hechos, las reservas mundiales de crudo probadas son una incógnita, pues cada país publica el volumen de reservas que quiere que los demás países sepan que posee. Sin embargo, para los EUA las reservas de México han dejado de ser una incógnita. Si visualizamos el mercado mundial de crudo como una mesa de póker donde cada país productor es un jugador que esconde muy bien sus cartas, México aparece mostrando sus cartas a su vecino, otorgándole información que lo colocan por encima de los demás jugadores, información con la que mueve el juego a su entero beneficio.

Mantener un precio bajo del petróleo puede dar mucha popularidad al gobierno de los EUA ante sus ciudadanos, pues es el principal determinante del precio de las gasolinas de un consumidor americano altamente dependiente del uso del automóvil. Por ello, el actual control de los EUA de nuestra política energética es usado, junto con la actual intervención americana en Medio Oriente, para presionar a la baja el precio del petróleo.

El precio del petróleo es quizás el más difícil de analizar para los economistas. Su determinación escapa el simple análisis de oferta y demanda así como del análisis de los ciclos económicos. Su cotización es predominantemente especulativa, internaliza expectativas adaptativas de largo plazo y es altamente sensible a factores políticos globales. Estos tres factores combinados hacen que su determinación sea compleja y su predicción incierta. Aún así, ciertas decisiones políticas del pasado y del presente han logrado empujar su cotización.

La primera crisis del petróleo comenzó el 17 de octubre de 1973. Fue resultado de la decisión de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo (OAPEC, por sus siglas en inglés) de no exportar más petróleo a los países aliados de Israel durante la guerra del Yom Kippur. Esta medida incluía principalmente a los EUA y a sus aliados de Europa Occidental. La segunda crisis del petróleo ocurrió en 1979 debido a los efectos conjugados de la revolución iraní y de la Guerra Irán-Irak. 

El término crisis de petróleo es generalmente usado para describir altos precios y fuerte escasez de crudo del lado de Europa y los EUA. Sin embargo, para los países productores en vías de desarrollo, como México, el actual bajo precio sostenido del petróleo es también una crisis de petróleo. Esta vez, la crisis es alimentada desde Europa y los EUA.

Por simple abducción, tengo la impresión de que existe una sincronización perfecta entre la aprobación final de la reforma energética en México y el inicio del avance del Estado Islámico sobre vastas zonas de Siria tomando el control de grandes campos petroleros. Ambas cosas ocurrieron simultáneamente en el mes de agosto de 2014. A partir de ese mes inicia la estrepitosa caída del precio internacional del petróleo, como puede observarse en el siguiente Gráfico.


Existe abrumadora evidencia del apoyo de los EUA al Estado Islámico. Incluso cuando los EUA declaran que están apoyando rebeldes para que ataquen al Estado Islámico, parece ser que estos supuestos ataques nunca son reales y que más bien se trata del envío de refuerzos para el Estado Islámico (lo cual ha sido señalado por el propio Vladimir Putin). Véase en el Gráfico la interrupción de la recuperación del precio del petróleo de mayo de 2015, mes en que los EUA inician el apoyo a los supuestos rebeldes sirios.

Es también un dato de conocimiento público mundial el hecho de que el Estado Islámico ha tomado el control de la producción petrolera en las zonas que ocupa, contribuyendo así a inundar aún más el mercado mundial con una sobreoferta petrolera.

Así pues, tanto la apropiación de la política energética mexicana como la disposición de buena parte del crudo sirio por parte de los EUA son factores que nos ayudan a entender el porqué de esta crisis petrolera, principalmente inducida.

La trampa para la economía mexicana es perfecta y ya ha caído en ella: al desplomarse los ingresos públicos petroleros, el gobierno mexicano está teniendo que compensar recurriendo al actual dramático aumento de la deuda pública (tanto externa como, principalmente, interna). 

Sólo un cambio radical de gobierno en México que construya nuevas alianzas geopolíticas podría sacarnos de esta trampa.

@SergioSaldanaZ

5 de marzo de 2016

EL DESMANTELAMIENTO DE PEMEX

Sergio O. Saldaña Zorrilla, Sin Embargo, 23 febrero 2016

México carece de una política de Estado. Una política de Estado es un conjunto de normas generales avaladas por el más alto nivel de conducción política del Estado como resultado de un amplio consenso social del país para que el Estado realice sus fines superiores con un horizonte estable y permanente en el tiempo. En lugar de ello, el destino del país hoy está a merced de un grupo de políticos desprestigiados que firmaron el Pacto por México, así como de un mediocre Plan Nacional de Desarrollo.

El Pacto por México de 2012 fue tan sólo un acuerdo sexenal de simulación democrática para repartirse el presupuesto público entre las cúpulas de tres partidos políticos (PRI, PAN y PRD); mientras que el Plan Nacional de Desarrollo es un listado de ocurrencias cortoplacistas de un grupo de improvisadores.

En consecuencia, hoy México carece de: i) un consenso social real; ii) congruencia entre los fines del Estado mexicano y las acciones de gobierno; iii) una articulación de políticas públicas de largo alcance, y; iv) altura de miras en el ejercicio del poder público.

Como en toda la administración pública mexicana, en materia energética también vamos a la deriva. La economía mexicana ha entrado en una crisis y, de continuar el actual bajo nivel de aprovechamiento gubernamental de los hidrocarburos propiedad de la nación, esta crisis se profundizará.

La producción petrolera del país se ha ido reduciendo drásticamente durante los últimos tres años y la recientemente aprobada Reforma Energética carece de elementos que nos permitan suponer recuperación alguna. En términos fiscales la situación no es mejor, pues los actuales esquemas contractuales para la asignación a particulares de bloques de exploración y producción de hidrocarburos no son los adecuados para la maximización de la renta petrolera por parte del Estado mexicano.

Es de una irresponsabilidad imperdonable que al día de hoy ni la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), ni la Secretaría de Energía (SENER), ni Petróleos Mexicanos (Pemex) han publicado estudio serio alguno que nos permita tener la certeza de que la Ronda Cero era económicamente óptima para Pemex dadas sus capacidades tecnológicas, financieras y de capital humano.

De lo que sí podemos estar seguros, en cambio, es que las regalías, impuestos y beneficios fiscales estipulados en los contratos de asignación a empresas particulares en la Ronda Uno de licitaciones son adversos al Estado mexicano. Lo anterior puede corroborarse con tal sólo hacer un comparativo internacional de las condiciones fiscales con que otros países concesionan la explotación de sus hidrocarburos. Así pues, existe una notable inviabilidad económica del actual esquema de asignaciones a particulares y de los niveles de inversión que está asumiendo Pemex.

La Ronda Uno está siendo un total fracaso para los ingresos públicos de México en tanto que se están asignando contratos a particulares en condiciones muy desventajosas para el fisco mexicano. Los funcionarios públicos encargados de este proceso de asignaciones están conscientes de lo anterior.
La aparente desesperación del Gobierno mexicano por los bajos precios del petróleo está sirviendo de justificación para el malbaratamiento de las asignaciones a particulares: cortina de humo engañabobos que esconde formidables negocios de funcionarios públicos y sus socios.
Así pues, a las autoridades mexicanas en materia energética les planteo las siguientes preguntas de planeación:
  • ¿Cuál debe ser el ritmo adecuado de exploración, producción y comercialización de hidrocarburos en México por parte de Pemex, de empresas particulares y de farmouts dados la volatilidad de los precios internacionales, el debate ambiental entre el uso de combustibles fósiles y energías renovables y el contexto geopolítico del mercado mundial de hidrocarburos?
  • ¿Cuándo deben lanzarse convocatorias para asignaciones a empresas particulares de bloques de hidrocarburos versus cuándo esperar?
  • ¿Cuándo debe exportarse más crudo y gas natural?
  • ¿Cuántos hidrocarburos debe exportar México y cuánto destinar a apoyar el despegue de la industria nacional?
  • ¿Cuántos hidrocarburos debe México retener estratégicamente para usarse en el futuro?
  • ¿Cuál es la programación financiera de corto y de largo plazo del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo?
  • ¿Cuál debe ser la política de Estado en materia de aprovechamiento de hidrocarburos en México tal que nos permita aprovecharla óptimamente para financiar el desarrollo socioeconómico nacional con equidad?
No van a contestar a una sola de estas preguntas. No tienen interés y lo más probable es que tampoco tengan idea al respecto. No van a contestar porque percibo en ellos un total desprecio a la opinión pública y a la voluntad popular. No van a contestar por su absoluta ausencia de valores nacionalistas. No van a contestar porque tienen prisa en desmantelar Pemex hasta rematar sus instalaciones como fierros viejos.

@SergioSaldanaZ

27 de octubre de 2015

El Ocaso de las Instituciones en México

(Reproducido de mi columna en Sin Embargo del 27 de octubre de 2015

La actual decadencia de las instituciones en México, en especial de las instituciones públicas, me hace recordar una ópera del compositor alemán Richard Wagner: El Ocaso de los Dioses (Götterdämmerung). Esta es la cuarta y última ópera del ciclo conocido como El Anillo del Nibelungo (Der Ring des Nibelungen). En esta obra, basada en la mitología nórdico-germánica, los dioses, que en las previas tres óperas habían tenido un papel central, ceden aquí su puesto a los hombres: la acumulación de poder de los dioses llega al abuso, que incuba el odio del desposeído.

Las instituciones públicas en México nacieron de necesidades reales del país. Así, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) surge para garantizar la salud de las mayorías; la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por la necesidad de contar con capital humano altamente calificado para el desarrollo material y humano del país; Petróleos Mexicanos (PEMEX) para garantizar la soberanía energética y financiar el desarrollo económico nacional, entre otras muchas instituciones que surgen para responder a reclamos históricos. Si bien no podemos idealizar a estas instituciones atribuyéndoles pureza, no obstante debe reconocerse que éstas han tenido grandes logros en otras épocas: un IMSS que era capaz de proveer servicios de salud de primera línea y que llegó a ser modelo para incluso países europeos, una UNAM que llegó a ser la principal universidad de América Latina; un PEMEX en el que se inspiraron las grandes petroleras estatales del mundo; un Servicio Exterior Mexicano de una dignidad admirada en el mundo. Sin embargo, estas instituciones han ido cayendo en manos las equivocadas.

La UNAM, que tuvo de rectores a intelectuales de alto nivel como José Vasconcelos, Antonio Caso, Pablo González Casanova, entre otros, hoy en día tiene a un rector a modo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Narro Robles. Durante 2013 y 2014 tuvo lugar un acalorado debate nacional en torno a la reforma energética, una reforma energética de la que había que cuestionar académicamente muchísimos aspectos, al igual que había que cuestionar el retroceso que en materia de soberanía nacional representa esta reforma. 

Sin embargo ¿dónde estuvo todo ese tiempo el rector de la UNAM? Nunca le oí pronunciar una opinión informada. Como rector de la máxima casa de estudios de México yo esperaba más de él; yo esperaba que él abanderara, junto con otros académicos, una férrea defensa institucional del petróleo mexicano. No lo hizo. Qué pena que su militancia priísta haya sido más fuerte que su deber moral con la academia y con su país. 

Lo más grave es que ahora Narro y el gobierno federal mexicano pretenden dejar como su sucesor en la rectoría de la UNAM a alguien con sus mismas características. La bajeza de la política nacional al designar al actual rector sólo es comparable con la pobreza moral de la comunidad universitaria, que parece estar a punto de volver a permitir la imposición de un rector de Los Pinos.

Pero la situación del Servicio Exterior Mexicano (SEM) no es mejor que la de la UNAM. La diplomacia mexicana, que incluso tuvo entre sus filas a dos premios nobel y que daba tanto prestigio a nuestra política exterior, hoy cuenta con cónsules con una pésima reputación para el ejercicio público. 

Es de todos sabida la reciente designación de Fidel Herrera Beltrán como cónsul de México en Barcelona, quien tiene serias acusaciones de vínculos con el narcotráfico y cohecho en el manejo de las finanzas del gobierno de Veracruz; de Juan Sabines Guerrrero como cónsul en Orlando, Florida, con múltiples señalamientos de desvío de recursos durante su paso como gobernador en Chiapas; de Marisela Morales como cónsul en Milán, con un nutrido expediente de violaciones a los derechos humanos y fabricación de culpables durante su paso por la Procuraduría General de la República (PGR). 

A esto el Senado ha hecho oídos sordos y sólo algunos senadores han emitido débiles opiniones aisladas. Me pregunto qué opinan de esto los verdaderos diplomáticos del SEM, esos con amor al país y con una reputación intachable. ¿No les da vergüenza ser parte de este equipo? ¿No tienen la dignidad como para renunciar en señal de protesta o para al menos pronunciarse públicamente condenando estos hechos?

Y qué decir del Fondo de Cultura Económica (FCE), editorial gubernamental mexicana con fuerte presencia en toda América Latina, orgullo de las ciencias económicas mexicanas, fundada por el gran economista mexicano Daniel Cosío Villegas y que tiene entre sus ex-colaboradores a economistas y escritores en general de primera talla de la lengua castellana. Hoy, tristemente, el FCE está dirigido por un abogado llamado José Carreño, ex-vocero de la presidencia de la república de Carlos Salinas de Gortari. Quizás por eso hoy el FCE más bien parece una oficina más de propaganda de Peña.

Esto se repite en la casi totalidad de nuestras instituciones públicas. Por razones de espacio en este medio me es imposible describir el malfuncionamiento actual de casi todas las instituciones públicas en México. 

Estas instituciones, que se fundaron con tanto esfuerzo, con tanta lucha y con tanta dedicación intelectual, hoy están en una decadencia producto del abuso de poder pero también de la pasividad de quienes laboran dentro de ellas (pues ellos debieran ser la primera línea de resistencia); también están en decadencia por el beneplácito implícito de los círculos intelectuales que hasta hoy siguen sin atreverse a alzar suficientemente la voz en contra. Este es, sin duda, el ocaso de las instituciones públicas mexicanas. Habrá que leer y escuchar a Wagner para entender y tomar la inspiración para que una generación decidida y articulada arrebate a personajes tan siniestros la dirección del destino de un pueblo.
Der bleiche Held, nicht bläst er es mehr;
nicht stürmt er zur Jagd, zum Streite nicht mehr,
noch wirbt er um wonnige Frauen
.”
Götterdämerung, Richard Wagner

13 de noviembre de 2014

LOS ERRORES FISCALES DE LA REFORMA ENERGÉTICA




(Reproducido de mi columna del 6 de septiembre de 2014 en la Revista Forbes México)

 
  Quiero comenzar por resumir lo que considero son los dos principales riesgos económicos de esta reforma energética: A) La celebración de contratos con particulares extranjeros representa una pérdida neta de ingresos para el país en tanto que el reparto social de los ingresos petroleros al pueblo de México bajará en términos unitarios; esto es, por cada barril de petróleo extraído, el porcentaje de ingresos que el mexicano promedio recibirá de ese barril será menor –insisto, del mexicano promedio; B) la decisión del destino de la mayor parte de los ingresos petroleros presupuestarios la tendrá esencialmente el Presidente de la República. Así, mientras los beneficios sociales del petróleo serán menores por compartirse con empresas privadas nacionales y extranjeras, los ingresos petroleros serían gastados a voluntad del presidente de la República.
 

 Esa excesiva concentración de decisiones en el Presidente de la República en materia energética –sin siquiera consultar al Congreso- conlleva el alto riesgo de darle un uso sectario o partidista a los ingresos petroleros –a niveles muy superiores a los hasta ahora vistos. El manejo de los ingresos fiscales petroleros previsto en esta reforma también posee una serie de errores que inequívocamente pondrán en jaque a la economía a partir de unos tres años de una forma similar a lo ocurrido en el sexenio del ex-presidente José López Portillo. A continuación enumero y fundamento mis principales cuestionamientos al respecto:
 
1.     Aumento de la carga fiscal de PEMEX. Si bien es cierto que la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2014 refleja una disminución de 5.3% en términos reales en los ingresos de la federación provenientes de PEMEX[1], ello no se debe a una reducción de la tasa sino de la base gravable de PEMEX[2]. En términos prácticos, sin embargo, esta reforma energética[3] aumentará la actual carga fiscal de PEMEX, ya que no sólo financiará al presupuesto federal en el (elevado) monto observado en el año 2013[4] –con lo cual la carga ya sería la misma que sin esta reforma-, sino que además pagará las asignaciones y los contratos con particulares más una serie de cargas fiscales adicionales destinadas a fondos, proyectos diversos y, nuevamente, a la Tesorería de la Federación en caso de obtener excedentes. Por ello, con esta reforma energética la carga fiscal de PEMEX no será la misma, sino que aumentará; debilitando, por ello, su capacidad financiera de desarrollo[5].
 
Así, la autonomía financiera que el Gobierno Federal presume que se concede a PEMEX con esta nueva legislación se anula por la sobrecarga fiscal prevista en la misma legislación. Existe entonces una contradicción entre lo que dice la propaganda oficial respecto de formar empresas productivas del Estado con visión empresarial, si al mismo tiempo se le impone una mayor carga fiscal a PEMEX.
 
2.     Aumentará el gasto corriente pero muy poco la inversión. Esta reforma propone que los ingresos petroleros continúen financiando el gasto público sin un uso estratégico del dinero, de prácticamente la misma manera como lo ha venido haciendo durante las últimas cuatro décadas. También los ingresos excedentes del petróleo tienen un destino poco estratégico, pues predominantemente se destinarán al aumento del gasto público corriente.
 
El propio Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo carece de estrategia. Este fondo será el instrumento de concentración y reparto de los ingresos petroleros del país a partir del 1 de enero del próximo año[6]. Mientras que en la práctica este Fondo sería un simple medio de recepción de los ingresos petroleros y realización de pagos, el discurso oficial declara que este Fondo posee las virtudes de desarrollo y ahorro inter-generacional del Fondo Noruego. Sin embargo, ambos fondos son esencialmente diferentes debido a que el Fondo Mexicano del Petróleo carece de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, posee una alta discrecionalidad presidencial en su toma de decisiones y carece de una estrategia para servir al desarrollo económico y social del país.
 
3.     Es muy poco probable que las inversiones de la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo alcancen el largo plazo. Con las leyes secundarias recientemente aprobadas, el Presidente de la República tiene la oportunidad de vaciar a su voluntad el ahorro acumulado en la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo. Los casos previstos en los que el gobierno federal podrá financiarse con la totalidad de los activos del Fondo Mexicano del Petróleo tienen una probabilidad muy alta de ocurrir en el mediano plazo, por lo que es muy poco probable que sus inversiones alcancen el largo plazo.
 
Las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria de la legislación secundaria añaden que el Gobierno federal podrá disponer de la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo (su ahorro de largo plazo) en caso de menores ingresos petroleros:

“Artículo 97.- En caso que, derivado de una reducción significativa en los ingresos públicos, asociada a una caída en el Producto Interno Bruto, a una disminución pronunciada en el precio del petróleo o a una caída en la plataforma de producción de petróleo, y una vez que se hayan agotado los recursos en el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, la Cámara de Diputados podrá aprobar… las transferencias de recursos de la Reserva del Fondo a la Tesorería de la Federación para contribuir a cubrir el Presupuesto de Egresos, aun cuando el saldo de dicha reserva se redujera por debajo de 3% del Producto Interno Bruto del año anterior.”

Sin embargo, ¿De cuánto debe ser esa caída? No lo especifica esta Ley, por lo que la decisión de vaciar los ahorros petroleros de la Nación queda a discreción del Ejecutivo Federal –especialmente de la Secretaría de Hacienda.

Las fuertes caídas en el PIB han sido una constante en México. Aunque la reforma energética no define parámetros sobre en qué porcentaje deben caer los ingresos públicos para ser considerada una “reducción significativa” ni en qué porcentaje debe caer el PIB, en la historia económica del país hemos encontrado recurrentes caídas del PIB. Simplemente, durante los últimos 14 años, lo más que ha durado la tasa de crecimiento anual del PIB sin caer en más de un 50% respecto del año previo ha sido tres años; y, de seguir esa tendencia, las caídas del PIB podrían tener intervalos cada vez más cortos (como está ocurriendo en la actual administración), con lo que la capitalización del Fondo Mexicano del Petróleo será una meta prácticamente imposible de alcanzar con estas leyes.
 
En lugar de ello:

I.             Debería blindarse a la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo para evitar su descapitalización. Ello requerirá separar, con estricta independencia, la función de los ingresos petroleros como estabilizadores del presupuesto federal de su función de generación de ahorro de largo plazo.

II.           Debería establecerse el criterio de que en lugar de que el gobierno federal disponga de los fondos petroleros como medida de disciplina presupuestaria ante caídas de los ingresos federales, antes deberían recortarse gastos gubernamentales superfluos, como es el caso de comunicación social y gastos personales; así como recortar los gastos administrativos innecesarios. 

4.     Riesgo de desestabilización macroeconómica. Esta legislación prevé aumentar la carga fiscal petrolera a medida que aumentan los ingresos del Fondo Mexicano del Petróleo[7]. Dado que la estructura de gasto de los ingresos petroleros propuesta en esta reforma energética tiene una fuerte tendencia al gasto corriente, es muy probable que, lejos de favorecer, ello desestabilice la economía nacional. En términos macroeconómicos, aumentar desordenadamente el gasto corriente gubernamental tiene un impacto desestabilizador sobre la economía debido al riesgo inflacionario y de endeudamiento de los hogares debido a la generación de expectativas.

En lugar de ello, los ingresos petroleros deberían usarse para elevar los porcentajes de inversión productiva y social, especialmente aumentando la inversión en salud, educación, pensiones, ciencia y tecnología y ahorro de largo plazo.

a)     La contribución del Fondo Mexicano del Petróleo al fisco en caso de que aumenten los ingresos petroleros tiene una tendencia creciente. Esta observación se dirige concretamente al supuesto previsto en el artículo 96 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que señala que si el valor del ahorro de largo plazo excede al 10% del PIB, el 100% del incremento se destinará a la Tesorería de la Federación, esto es, al gobierno federal.

b)     Lo anterior hace que desaparezca la función de estabilización del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, puesto que la estabilización (palabra que forma parte del nombre de este fondo) convencionalmente lleva implícito un mecanismo inter-temporal que transfiere excedentes de riqueza de un período superavitario hacia períodos deficitarios. Insisto: un fondo cumple una función estabilizadora cuando invierte y ahorra más en tiempos de abundancia para usarlo en tiempos de escasez. Sin embargo, lo que está plasmado en esta Ley es exactamente lo contrario: propone aumentar más el gasto corriente cuando hay mayores excedentes petroleros. Parece que quienes participaron en el diseño de esta reforma energética desconocen las causas de la crisis del sexenio de José López Portillo. Justamente estalló por esto[8].

Parece, pues, que a los responsables de esta reforma, o no les enseñaron historia económica de México o están dispuestos a llevar al país de nuevo a una crisis económica. En esta ocasión existe, a diferencia de en los años ochenta, un agravante para lidiar con una eventual crisis: esta vez la producción de hidrocarburos no será una variable de control exclusivo de las autoridades económicas mexicanas, pues empresas y gobiernos extranjeros ya empiezan a formar parte importante del sector.

Por todo lo anterior, esta reforma energética dista mucho de lo que debería ser una reforma responsable en materia de política económica. México sí necesita una reforma energética, pero no ésta. No ésta, con tantos errores macroeconómicos. No ésta, con amnesia histórica.


[1] Entre 2013 y 2014 los ingresos de la federación provenientes de PEMEX se redujeron en 67,986 millones de pesos en términos reales (18,266 millones de pesos nominales), equivalente a una reducción real del 5.3% (1.5% nominal), al pasar de 1,292,720 millones de pesos en 2013 a 1,224,734 millones de pesos en 2014. La diferencia entre 2014 y 2013 de los ingresos provenientes de PEMEX equivale al 1.5% de los ingresos de la federación. Cálculos propios con datos de:
-          DOF (2013) Decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2014. Diario Oficial de la Federación. Ciudad de México.
-          DOF (2012). Decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2013. Diario Oficial de la Federación. Ciudad de México.
 
[2] Principalmente debido a los pronósticos gubernamentales que prevén continúe la tendencia a la baja tanto del volumen de extracción de petróleo crudo en México como del precio de referencia de la mezcla mexicana de petróleo, véase:
SHCP (2013). Criterios Generales de Política Económica para 2014. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Pp. 67-72:
[3] En los artículos transitorios décimo cuarto y décimo quinto de la reforma energética constitucional así como en los artículos 87 al 97 de las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria:
- Diario Oficial de la Federación (2013). Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de energía. Viernes 20 de diciembre de 2013.
- Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Diario Oficial de la Federación. 11 de agosto de 2014.
[4] 4.7% del PIB, art. 93.
[5] Véase al respecto mi artículo publicado el 22 de junio de 2014 en Los Angeles Press, en el cual hago un análisis más detallado del Fondo Mexicano del Petróleo: http://www.losangelespress.org/contrapropuesta-al-fondo-mexicano-del-petroleo-propuesto-por-epn/
[6] Artículo segundo transitorio de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.
[7] Véase el destino de ingresos excedentes en el Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Diario Oficial de la Federación. 11 de agosto de 2014.
[8] Literatura económica mínima al respecto:
-          CEPAL (1998). El pacto fiscal: fortalezas, debilidades, desafíos. Serie Libros de la CEPAL, Nº 47 (LC/G.1997/Rev.1-P), Santiago de Chile, julio. Publicación de las Naciones Unidas.
-          Dornbusch, Rudiger y Simonsen, Mario Henrique (1987). Estabilización de la inflación con el apoyo de una política de ingresos. El Trimestre Económico. México, abril-junio de 1987.
-          Lichtensztejn, Samuel (1984). De las políticas de estabilización a las políticas de ajuste. Economía de América Latina, No. 11, CIDE, México, primer semestre de 1984.
-          Prebisch, Raúl (1981). Capitalismo periférico: crisis y transformación. México, D.F. Fondo de Cultura Económica (FCE).
-          Machinea, José Luis (2001). La crisis de la deuda, el financiamiento internacional y la participación del sector privado, serie Financiamiento del desarrollo, Nº 117 (LC/L.1713-P). Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Publicación de las Naciones Unidas.
-          Ramos, Joseph (1991). Restauración y conservación de los equilibrios macroeconómicos básicos. El Trimestre Económico, No. 229. México.

LAS 10 CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA REFORMA ENERGÉTICA

Por: Sergio O. Saldaña Zorrilla
- Hoy PEMEX tiende al declive productivo por su baja productividad y escasa reinversión de utilidades, lo cual, desde hace años, nos ha hecho desaprovechar la oportunidad de usar el petróleo como palanca del desarrollo económico en nuestro país.

- Sin embargo, estaremos peor con esta Reforma Energética. Es claro que debemos transformar a PEMEX pero no como lo propone el Presidente Peña a través de las leyes secundarias que hoy, 11 de agosto de 2014, se promulgan.

- El gran error económico de esta Reforma del Ejecutivo Federal consiste en el hecho de que transfiere riqueza al extranjero y desmantela la economía nacional, pues ello aumentará la pobreza y caerá el empleo en nuestro país.

A continuación enumero las diez principales consecuencias económicas de esta reforma y sus leyes secundarias:

1. Rápido agotamiento de reservas petroleras. Si bien es cierto que la agresiva estrategia de extracción de hidrocarburos que esta reforma se propone sí aumentará la producción petrolera, también es cierto que agotará más rápido nuestras reservas de petróleo. Si los cerca de 14 mil millones de barriles de nuestras reservas probadas[1] nos iban a durar diez años más a la actual tasa de extracción y reposición, con esta reforma nos durarán mucho menos. Lo anterior, combinado con nuestro actual subdesarrollo tecnológico en energías renovables, nos hará perder rápidamente nuestra soberanía energética.

2. Se pierde la oportunidad de empujar la productividad de nuestra economía. Siendo estratégicos, ese petróleo debería servirnos para nuestro desarrollo; para aumentar la competitividad de nuestra industria nacional por medio del abastecimiento barato de insumos derivados de hidrocarburos al resto de la industria mexicana.

3. Aumenta la carga fiscal a PEMEX. El aumento de la carga fiscal se puede observar en lo dispuesto: i) en la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo; ii) en la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, y; iii) en las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria de este paquete de leyes secundarias. Ahora se exige que PEMEX contribuya al menos con el 4.7% del Producto Interno Bruto a fin de que continúe sosteniendo cerca de la tercera parte del presupuesto federal. Entonces, ¿dónde está la presunta descarga fiscal a PEMEX de la que tanto se ha alardeado en el discurso oficial?

4. No se generarán empresas nacionales significativamente. La mayor parte de empresas en el sector energético serán extranjeras. Igualmente, al no existir actualmente un sector bancario nacional con la capacidad financiera requerida para respaldar las inversiones previstas, habrá una influencia creciente de instituciones financieras extranjeras en el sector. Hoy tenemos serios problemas de integración de nuestra industria; las propias Secretarías de Hacienda y Crédito Público así como de Economía han sido hasta ahora incapaces de articular una estrategia económica de largo alcance a la altura de las necesidades del país; el país sigue sin rumbo económico, sin una definición clara y ordenada de metas; carecemos de una agenda de desarrollo… ¿Y aún así este gobierno federal se aventura a dejar en manos de empresas multinacionales nuestras reservas petroleras? ¿Le parece poco el bajo dinamismo actual de la economía mexicana como para debilitarla aún más con la sistemática fuga de activos del país que generará esta reforma energética?

5. No aumentarán significativamente el nivel actividad económica y de generación de empleos. La renta petrolera representa el 6.8 %PIB[2], por lo que aún aumentando la producción como lo proyecta el Gobierno Federal, esto no incidirá significativamente en la tasa de crecimiento del PIB.

6. Aumentará la concentración del ingreso y habrá transferencia de riqueza al extranjero. La Ley de Hidrocarburos prevé requisitos para la asignación de contratos que difícilmente cumplirían empresas nacionales (incluyendo al propio PEMEX).

Muy pocas empresas mexicanas realizarían actividades en el sector con los perfiles requeridos. Unas pocas empresas –en su mayoría extranjeras-, generarían utilidades, pero las transferirán a sus matrices en el extranjero.

Si los diputados y senadores que aprobaron esta legislación desconocen la Historia de México y no sabían que las condiciones de marginación y dependencia, como las que aquí estoy advirtiendo, son justamente las que llevaron al estallido de la Revolución Mexicana de 1910, ¿Acaso entonces también desconocen los errores de otros países?

Los desastrosos resultados micro y macroeconómicos en otros países debería ser suficiente razón para dar marcha atrás con esta reforma energética. Las consecuencias en todos los países donde se han implementado reformas como esta son: aumento de la pobreza, pérdida de control gubernamental, desmantelamiento de la industria nacional, fuga de capitales, destrucción del patrimonio nacional (incluyendo el medio ambiente), intervención extranjera, entre otras consecuencias. Véanse los casos de: Nigeria, Kazajstán, Ceylán, Egipto, Irán, Libia, India, Paquistán, Chad, Camerún, entre otros.[3]

7. El gasto público continuará destinándose mayoritariamente a gasto corriente. Aún cuando partes de esta legislación prevén destinar ingresos petroleros a fondos de inversión, estos fondos ocupan un bajo porcentaje de estos ingresos comparado con el porcentaje destinado a gasto corriente. Por lo anterior, el impacto de las inversiones seguirá siendo bajo.

8. No se generará ahorro de largo plazo por ingresos petroleros y muy probable aumentará la deuda pública. Ello va en detrimento de nuestros hijos. Véanse las condiciones -prácticamente imposibles de alcanzar- en las que podría generarse ahorro de largo plazo de los ingresos petroleros previstas en la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo así como las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Por su parte, la Ley General de Deuda Pública da autonomía de endeudamiento a PEMEX, a lo cual recurrirá constantemente pues no dispondrá de sus utilidades.

9. No contribuirá a reducir la pobreza y una vez agotado el petróleo los niveles de pobreza pueden dispararse. Esta reforma podrá contener por algún tiempo el aumento en los niveles actuales de pobreza en tanto el gobierno pueda continuar recargándose fiscalmente en PEMEX. Sin embargo, a medida que la producción de PEMEX decline y las multinacionales hagan efectivas las benévolas condiciones de sus contratos, el gobierno federal no dispondrá de más ingresos petroleros. Esa brecha presupuestal impedirá disponer de recursos para evitar que se disparen aún más los niveles de pobreza en el país.

10. Se desaprovecharán recursos para atacar los determinantes estructurales de la pobreza en México. Esta reforma, al igual que el resto de la política económica y social de este país, carece de mecanismos que ataquen los determinantes estructurales de la pobreza. La legislación secundaria no tiene una conexión con inversiones en la reducción estructural de la pobreza. A lo anterior se suma el debilitamiento de la industria nacional (proveedora de empleos), la incertidumbre de los precios de los energéticos para los sectores social y productivo, debido a que la fijación de precios quedará fuera del alcance regulatorio gubernamental, y de condiciones laborales precarias e inciertas para los trabajadores. La insostenibilidad financiera de los programas sociales será entonces el callejón sin salida al que nos habrá metido esta reforma. Este círculo vicioso se ilustra en la siguiente imagen. 
Estas consecuencias interactuarán en conjunto formando un círculo vicioso de baja producción de PEMEX, transferencia de riqueza al exterior, baja inversión pública, insuficiente creación de empleos y debilitamiento del mercado interno, con lo que la presión sobre PEMEX vuelve a aumentar, sosteniéndose una alta carga fiscal a PEMEX que le impedirá, nuevamente, aumentar su producción. Este círculo vicioso se ilustra en la siguiente imagen.   

Sí necesitábamos reformar al sector energético en nuestro país pero no así. Independientemente de ideologías, cualquier economista con dos dedos de frente –y un mínimo de ética- puede advertir que este es un pésimo negocio para el país.


[1] Las Reservas probadas en 2013 (último dato) equivalen a 13,868.3 millones de barriles. Anuario Estadístico de PEMEX 2013. Página 12. 
[2] Promedio del período 2009-2013. Con datos del Banco Mundial, 2014.
[3] Bibliografía mínima de consecuencias económicas de las privatizaciones petroleras:
  Uwem E. Ite (2004). Multinationals and corporate social responsibility in developing countries: a case study of Nigeria. En: Corporate Social Responsibility and Environmental Management. Volume 11, Issue 1, pp. 1–11. Marzo de 2004. Ed. John Wiley & Sons, Ltd. and ERP Environment.
  Gabriel Eweje, (2007) "Multinational oil companies' CSR initiatives in Nigeria: The scepticism of stakeholders in host communities", Managerial Law, Vol. 49 Iss: 5/6, pp.218 – 235.
  Campaner, Nadia y Yenikeyef, Shamil (2008). The Kashagan Field: a test case for Kazakhstan’s Governance of its Oil and Gas Sector. Gouvernance européenne et géopolitique de l’énergie. París. 51 pp. ISBN 978-2-8659-2384-7.
  Mammadov, Mustafa (2005). Multinational Corporations and Economic  Development - A Descriptive Survey of International Petroleum Companies in Developing Countries. School of Business, Economics and Law. Göteborg University.
  Mujih, Edwin (2012). Regulating Multinationals in Developing Countries: A Conceptual and Legal Framework for Corporate Social Responsibility. 206 pp. London Metropolitan University, Gran Bretaña.