13 de noviembre de 2014

DESLEGITIMACIÓN DEL ESTADO MEXICANO POR INSUFICIENTE REACCIÓN ANTE AYOTZINAPA: PGR, EJÉRCITO y ONU

(Reproducido de mi columna en Los Angeles Press del 14 de octubre de 2014)

 
  El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa no fue una detención de la policía municipal, sino un secuestro perpetrado por elementos de la seguridad del Estado mexicano. Ese secuestro constituye un crimen de Estado. Un crimen de Estado que no es castigado deslegitima al Estado. Una vez deslegitimado, éste pierde su razón de ser y hay que reemplazarlo inmediatamente.

El nivel de gobierno ejecutor de este crimen de Estado es el municipal. Sin embargo, al ser la propia autoridad municipal incapaz de investigar y castigar a los responsables, de acuerdo al principio de subsidiariedad administrativa la responsabilidad corresponde escaladamente al nivel estatal y, en caso de persistir dicha incapacidad, la responsabilidad escala al nivel federal. Así pues, los dieciocho días transcurridos de los hechos son tiempo suficiente para darse cuenta de que no se están tomando las medidas en proporción a la gravedad de este crimen de Estado.

La única ruta para que el Estado mexicano recupere su legitimidad consiste en la realización inmediata de las siguientes acciones:

1.       La PGR debe inmediatamente llamar a cuentas –lo que hace tiempo se tenía que haber hecho-, a los secretarios y generales de la Defensa Nacional y de la Marina Armada de México, pues sus elementos tienen presencia en todo el territorio nacional –y en especial en el estado de Guerrero, donde tienen una gran cantidad de elementos desplegados desde los años sesenta; desde hace décadas, difícilmente algo se mueve en el estado de Guerrero sin que ellos lo sepan. Los militares, sin lugar a dudas, poseen información valiosa sobre estos sucesos –y no sólo sobre el caso Ayotzinapa, sino sobre toda la guerra contra el narco en México. Los interrogatorios a estas autoridades castrenses revelarán la mayor parte de nombres de implicados y hechos. En caso de que estos interrogatorios no revelen información significativa, aún en ese caso deben haber fuertes consecuencias para las autoridades castrenses, pues ello revelará incumplimiento de su deber. Estos interrogatorios deben realizarse en audiencia pública en radio y televisión abierta en cadena nacional a fin de minimizar el riesgo de extorsiones dentro del proceso.

2.       Aprehender y procesar rápidamente al presidente municipal de Iguala.

3.       Aprehender y procesar rápidamente a todos los elementos de seguridad pública municipal que intervinieron en el secuestro de los estudiantes.

4.       Obtener la renuncia del gobernador de Guerrero Ángel Aguirre con el fin de que no interfiera con las investigaciones del caso. La abrumadora cantidad de señalamientos documentados en su contra constituyen elementos morales suficientes para retirarle la confianza del encargo de gobernador.

5.       Procesar y en su caso encarcelar al gobernador y demás personal gubernamental que resultara responsable.

6.       Investigar todas las denuncias que formal o informalmente se hayan realizado ante la Procuraduría General de la República (PGR) a fin de fincar las responsabilidades y procesar en consecuencia a los funcionarios de esta dependencia por su posible negligencia, omisión o encubrimiento al alcalde de Iguala, al gobernador de Guerrero y a demás autoridades señaladas de colusión con el crimen organizado.

 

Cualquier cosa que haga el Estado mexicano que no comprenda los puntos anteriores será una simple simulación. El caso argentino es elocuente al respecto. La paz regresó al país (y las desapariciones cesaron) hasta que se enjuició a los militares responsables de la guerra sucia de los años setentas y ochentas.

Esta deslegitimación del Estado mexicano no sólo está teniendo lugar ante los ojos del Pueblo de México, sino que ahora también a nivel mundial. La tibia reacción del Estado mexicano ante este crimen de Estado también demuestra al mundo que México sigue sin tener la voluntad de convertirse en una democracia, con lo que la propaganda oficial internacional de “Un México que ha decidido cambiar” se convierte a partir de ahora en una farsa más. Nuevamente, estamos apareciendo ante el mundo como un país atrasado, sin estado de derecho, con prácticas salvajes y una corrupción incontrolable a todos los niveles.

La reciente proposición del Presidente Peña –secundada por el Senado- de que fuerzas militares mexicanas participen en misiones humanitarias de Naciones Unidas como cascos azules se torna ahora inoportuna. Si bien es cierto que la eventual participación de nuestros militares en estas misiones traería enormes beneficios a nuestras fuerzas armadas en tanto que les enseñaría mejores procedimientos de respeto a los derechos humanos, también es cierto que este no es el mejor momento para esa participación debido a lo reciente de las ejecuciones militares extrajudiciales en Tlatlaya y la pasividad mostrada por el ejército en Ayotzinapa.

 
  Los cascos azules los necesitamos más bien nosotros en México puesto que ya reunimos los requisitos que justifican una intervención de las fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, pues tenemos[1]: i) un conflicto bélico real (el Pueblo bajo ataque de un Estado cómplice del crimen organizado); ii) las instituciones del Estado son incapaces de solucionar el conflicto (pues se ha roto la confianza en el ejército mexicano, los cuerpos policiacos y las instituciones responsables de la impartición de justicia), y; iii) existe una sistemática violación a los derechos humanos de la población civil.

En caso de que el Estado mexicano no tome medidas de fondo como las arriba propuestas, será entonces hora de que la población civil, por medio de organizaciones sociales y grandes personalidades, solicite directamente a la Asamblea General de Naciones Unidas se someta a discusión el caso de México. También podemos solicitar a distintos gobiernos que lleven nuestro caso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.


[1] Véase: http://www.un.org/es/peacekeeping/

LOS ERRORES FISCALES DE LA REFORMA ENERGÉTICA




(Reproducido de mi columna del 6 de septiembre de 2014 en la Revista Forbes México)

 
  Quiero comenzar por resumir lo que considero son los dos principales riesgos económicos de esta reforma energética: A) La celebración de contratos con particulares extranjeros representa una pérdida neta de ingresos para el país en tanto que el reparto social de los ingresos petroleros al pueblo de México bajará en términos unitarios; esto es, por cada barril de petróleo extraído, el porcentaje de ingresos que el mexicano promedio recibirá de ese barril será menor –insisto, del mexicano promedio; B) la decisión del destino de la mayor parte de los ingresos petroleros presupuestarios la tendrá esencialmente el Presidente de la República. Así, mientras los beneficios sociales del petróleo serán menores por compartirse con empresas privadas nacionales y extranjeras, los ingresos petroleros serían gastados a voluntad del presidente de la República.
 

 Esa excesiva concentración de decisiones en el Presidente de la República en materia energética –sin siquiera consultar al Congreso- conlleva el alto riesgo de darle un uso sectario o partidista a los ingresos petroleros –a niveles muy superiores a los hasta ahora vistos. El manejo de los ingresos fiscales petroleros previsto en esta reforma también posee una serie de errores que inequívocamente pondrán en jaque a la economía a partir de unos tres años de una forma similar a lo ocurrido en el sexenio del ex-presidente José López Portillo. A continuación enumero y fundamento mis principales cuestionamientos al respecto:
 
1.     Aumento de la carga fiscal de PEMEX. Si bien es cierto que la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2014 refleja una disminución de 5.3% en términos reales en los ingresos de la federación provenientes de PEMEX[1], ello no se debe a una reducción de la tasa sino de la base gravable de PEMEX[2]. En términos prácticos, sin embargo, esta reforma energética[3] aumentará la actual carga fiscal de PEMEX, ya que no sólo financiará al presupuesto federal en el (elevado) monto observado en el año 2013[4] –con lo cual la carga ya sería la misma que sin esta reforma-, sino que además pagará las asignaciones y los contratos con particulares más una serie de cargas fiscales adicionales destinadas a fondos, proyectos diversos y, nuevamente, a la Tesorería de la Federación en caso de obtener excedentes. Por ello, con esta reforma energética la carga fiscal de PEMEX no será la misma, sino que aumentará; debilitando, por ello, su capacidad financiera de desarrollo[5].
 
Así, la autonomía financiera que el Gobierno Federal presume que se concede a PEMEX con esta nueva legislación se anula por la sobrecarga fiscal prevista en la misma legislación. Existe entonces una contradicción entre lo que dice la propaganda oficial respecto de formar empresas productivas del Estado con visión empresarial, si al mismo tiempo se le impone una mayor carga fiscal a PEMEX.
 
2.     Aumentará el gasto corriente pero muy poco la inversión. Esta reforma propone que los ingresos petroleros continúen financiando el gasto público sin un uso estratégico del dinero, de prácticamente la misma manera como lo ha venido haciendo durante las últimas cuatro décadas. También los ingresos excedentes del petróleo tienen un destino poco estratégico, pues predominantemente se destinarán al aumento del gasto público corriente.
 
El propio Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo carece de estrategia. Este fondo será el instrumento de concentración y reparto de los ingresos petroleros del país a partir del 1 de enero del próximo año[6]. Mientras que en la práctica este Fondo sería un simple medio de recepción de los ingresos petroleros y realización de pagos, el discurso oficial declara que este Fondo posee las virtudes de desarrollo y ahorro inter-generacional del Fondo Noruego. Sin embargo, ambos fondos son esencialmente diferentes debido a que el Fondo Mexicano del Petróleo carece de mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, posee una alta discrecionalidad presidencial en su toma de decisiones y carece de una estrategia para servir al desarrollo económico y social del país.
 
3.     Es muy poco probable que las inversiones de la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo alcancen el largo plazo. Con las leyes secundarias recientemente aprobadas, el Presidente de la República tiene la oportunidad de vaciar a su voluntad el ahorro acumulado en la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo. Los casos previstos en los que el gobierno federal podrá financiarse con la totalidad de los activos del Fondo Mexicano del Petróleo tienen una probabilidad muy alta de ocurrir en el mediano plazo, por lo que es muy poco probable que sus inversiones alcancen el largo plazo.
 
Las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria de la legislación secundaria añaden que el Gobierno federal podrá disponer de la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo (su ahorro de largo plazo) en caso de menores ingresos petroleros:

“Artículo 97.- En caso que, derivado de una reducción significativa en los ingresos públicos, asociada a una caída en el Producto Interno Bruto, a una disminución pronunciada en el precio del petróleo o a una caída en la plataforma de producción de petróleo, y una vez que se hayan agotado los recursos en el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, la Cámara de Diputados podrá aprobar… las transferencias de recursos de la Reserva del Fondo a la Tesorería de la Federación para contribuir a cubrir el Presupuesto de Egresos, aun cuando el saldo de dicha reserva se redujera por debajo de 3% del Producto Interno Bruto del año anterior.”

Sin embargo, ¿De cuánto debe ser esa caída? No lo especifica esta Ley, por lo que la decisión de vaciar los ahorros petroleros de la Nación queda a discreción del Ejecutivo Federal –especialmente de la Secretaría de Hacienda.

Las fuertes caídas en el PIB han sido una constante en México. Aunque la reforma energética no define parámetros sobre en qué porcentaje deben caer los ingresos públicos para ser considerada una “reducción significativa” ni en qué porcentaje debe caer el PIB, en la historia económica del país hemos encontrado recurrentes caídas del PIB. Simplemente, durante los últimos 14 años, lo más que ha durado la tasa de crecimiento anual del PIB sin caer en más de un 50% respecto del año previo ha sido tres años; y, de seguir esa tendencia, las caídas del PIB podrían tener intervalos cada vez más cortos (como está ocurriendo en la actual administración), con lo que la capitalización del Fondo Mexicano del Petróleo será una meta prácticamente imposible de alcanzar con estas leyes.
 
En lugar de ello:

I.             Debería blindarse a la Reserva del Fondo Mexicano del Petróleo para evitar su descapitalización. Ello requerirá separar, con estricta independencia, la función de los ingresos petroleros como estabilizadores del presupuesto federal de su función de generación de ahorro de largo plazo.

II.           Debería establecerse el criterio de que en lugar de que el gobierno federal disponga de los fondos petroleros como medida de disciplina presupuestaria ante caídas de los ingresos federales, antes deberían recortarse gastos gubernamentales superfluos, como es el caso de comunicación social y gastos personales; así como recortar los gastos administrativos innecesarios. 

4.     Riesgo de desestabilización macroeconómica. Esta legislación prevé aumentar la carga fiscal petrolera a medida que aumentan los ingresos del Fondo Mexicano del Petróleo[7]. Dado que la estructura de gasto de los ingresos petroleros propuesta en esta reforma energética tiene una fuerte tendencia al gasto corriente, es muy probable que, lejos de favorecer, ello desestabilice la economía nacional. En términos macroeconómicos, aumentar desordenadamente el gasto corriente gubernamental tiene un impacto desestabilizador sobre la economía debido al riesgo inflacionario y de endeudamiento de los hogares debido a la generación de expectativas.

En lugar de ello, los ingresos petroleros deberían usarse para elevar los porcentajes de inversión productiva y social, especialmente aumentando la inversión en salud, educación, pensiones, ciencia y tecnología y ahorro de largo plazo.

a)     La contribución del Fondo Mexicano del Petróleo al fisco en caso de que aumenten los ingresos petroleros tiene una tendencia creciente. Esta observación se dirige concretamente al supuesto previsto en el artículo 96 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que señala que si el valor del ahorro de largo plazo excede al 10% del PIB, el 100% del incremento se destinará a la Tesorería de la Federación, esto es, al gobierno federal.

b)     Lo anterior hace que desaparezca la función de estabilización del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, puesto que la estabilización (palabra que forma parte del nombre de este fondo) convencionalmente lleva implícito un mecanismo inter-temporal que transfiere excedentes de riqueza de un período superavitario hacia períodos deficitarios. Insisto: un fondo cumple una función estabilizadora cuando invierte y ahorra más en tiempos de abundancia para usarlo en tiempos de escasez. Sin embargo, lo que está plasmado en esta Ley es exactamente lo contrario: propone aumentar más el gasto corriente cuando hay mayores excedentes petroleros. Parece que quienes participaron en el diseño de esta reforma energética desconocen las causas de la crisis del sexenio de José López Portillo. Justamente estalló por esto[8].

Parece, pues, que a los responsables de esta reforma, o no les enseñaron historia económica de México o están dispuestos a llevar al país de nuevo a una crisis económica. En esta ocasión existe, a diferencia de en los años ochenta, un agravante para lidiar con una eventual crisis: esta vez la producción de hidrocarburos no será una variable de control exclusivo de las autoridades económicas mexicanas, pues empresas y gobiernos extranjeros ya empiezan a formar parte importante del sector.

Por todo lo anterior, esta reforma energética dista mucho de lo que debería ser una reforma responsable en materia de política económica. México sí necesita una reforma energética, pero no ésta. No ésta, con tantos errores macroeconómicos. No ésta, con amnesia histórica.


[1] Entre 2013 y 2014 los ingresos de la federación provenientes de PEMEX se redujeron en 67,986 millones de pesos en términos reales (18,266 millones de pesos nominales), equivalente a una reducción real del 5.3% (1.5% nominal), al pasar de 1,292,720 millones de pesos en 2013 a 1,224,734 millones de pesos en 2014. La diferencia entre 2014 y 2013 de los ingresos provenientes de PEMEX equivale al 1.5% de los ingresos de la federación. Cálculos propios con datos de:
-          DOF (2013) Decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2014. Diario Oficial de la Federación. Ciudad de México.
-          DOF (2012). Decreto por el que se expide la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2013. Diario Oficial de la Federación. Ciudad de México.
 
[2] Principalmente debido a los pronósticos gubernamentales que prevén continúe la tendencia a la baja tanto del volumen de extracción de petróleo crudo en México como del precio de referencia de la mezcla mexicana de petróleo, véase:
SHCP (2013). Criterios Generales de Política Económica para 2014. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Pp. 67-72:
[3] En los artículos transitorios décimo cuarto y décimo quinto de la reforma energética constitucional así como en los artículos 87 al 97 de las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria:
- Diario Oficial de la Federación (2013). Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia de energía. Viernes 20 de diciembre de 2013.
- Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Diario Oficial de la Federación. 11 de agosto de 2014.
[4] 4.7% del PIB, art. 93.
[5] Véase al respecto mi artículo publicado el 22 de junio de 2014 en Los Angeles Press, en el cual hago un análisis más detallado del Fondo Mexicano del Petróleo: http://www.losangelespress.org/contrapropuesta-al-fondo-mexicano-del-petroleo-propuesto-por-epn/
[6] Artículo segundo transitorio de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.
[7] Véase el destino de ingresos excedentes en el Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Diario Oficial de la Federación. 11 de agosto de 2014.
[8] Literatura económica mínima al respecto:
-          CEPAL (1998). El pacto fiscal: fortalezas, debilidades, desafíos. Serie Libros de la CEPAL, Nº 47 (LC/G.1997/Rev.1-P), Santiago de Chile, julio. Publicación de las Naciones Unidas.
-          Dornbusch, Rudiger y Simonsen, Mario Henrique (1987). Estabilización de la inflación con el apoyo de una política de ingresos. El Trimestre Económico. México, abril-junio de 1987.
-          Lichtensztejn, Samuel (1984). De las políticas de estabilización a las políticas de ajuste. Economía de América Latina, No. 11, CIDE, México, primer semestre de 1984.
-          Prebisch, Raúl (1981). Capitalismo periférico: crisis y transformación. México, D.F. Fondo de Cultura Económica (FCE).
-          Machinea, José Luis (2001). La crisis de la deuda, el financiamiento internacional y la participación del sector privado, serie Financiamiento del desarrollo, Nº 117 (LC/L.1713-P). Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Publicación de las Naciones Unidas.
-          Ramos, Joseph (1991). Restauración y conservación de los equilibrios macroeconómicos básicos. El Trimestre Económico, No. 229. México.

LAS 10 CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA REFORMA ENERGÉTICA

Por: Sergio O. Saldaña Zorrilla
- Hoy PEMEX tiende al declive productivo por su baja productividad y escasa reinversión de utilidades, lo cual, desde hace años, nos ha hecho desaprovechar la oportunidad de usar el petróleo como palanca del desarrollo económico en nuestro país.

- Sin embargo, estaremos peor con esta Reforma Energética. Es claro que debemos transformar a PEMEX pero no como lo propone el Presidente Peña a través de las leyes secundarias que hoy, 11 de agosto de 2014, se promulgan.

- El gran error económico de esta Reforma del Ejecutivo Federal consiste en el hecho de que transfiere riqueza al extranjero y desmantela la economía nacional, pues ello aumentará la pobreza y caerá el empleo en nuestro país.

A continuación enumero las diez principales consecuencias económicas de esta reforma y sus leyes secundarias:

1. Rápido agotamiento de reservas petroleras. Si bien es cierto que la agresiva estrategia de extracción de hidrocarburos que esta reforma se propone sí aumentará la producción petrolera, también es cierto que agotará más rápido nuestras reservas de petróleo. Si los cerca de 14 mil millones de barriles de nuestras reservas probadas[1] nos iban a durar diez años más a la actual tasa de extracción y reposición, con esta reforma nos durarán mucho menos. Lo anterior, combinado con nuestro actual subdesarrollo tecnológico en energías renovables, nos hará perder rápidamente nuestra soberanía energética.

2. Se pierde la oportunidad de empujar la productividad de nuestra economía. Siendo estratégicos, ese petróleo debería servirnos para nuestro desarrollo; para aumentar la competitividad de nuestra industria nacional por medio del abastecimiento barato de insumos derivados de hidrocarburos al resto de la industria mexicana.

3. Aumenta la carga fiscal a PEMEX. El aumento de la carga fiscal se puede observar en lo dispuesto: i) en la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo; ii) en la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, y; iii) en las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria de este paquete de leyes secundarias. Ahora se exige que PEMEX contribuya al menos con el 4.7% del Producto Interno Bruto a fin de que continúe sosteniendo cerca de la tercera parte del presupuesto federal. Entonces, ¿dónde está la presunta descarga fiscal a PEMEX de la que tanto se ha alardeado en el discurso oficial?

4. No se generarán empresas nacionales significativamente. La mayor parte de empresas en el sector energético serán extranjeras. Igualmente, al no existir actualmente un sector bancario nacional con la capacidad financiera requerida para respaldar las inversiones previstas, habrá una influencia creciente de instituciones financieras extranjeras en el sector. Hoy tenemos serios problemas de integración de nuestra industria; las propias Secretarías de Hacienda y Crédito Público así como de Economía han sido hasta ahora incapaces de articular una estrategia económica de largo alcance a la altura de las necesidades del país; el país sigue sin rumbo económico, sin una definición clara y ordenada de metas; carecemos de una agenda de desarrollo… ¿Y aún así este gobierno federal se aventura a dejar en manos de empresas multinacionales nuestras reservas petroleras? ¿Le parece poco el bajo dinamismo actual de la economía mexicana como para debilitarla aún más con la sistemática fuga de activos del país que generará esta reforma energética?

5. No aumentarán significativamente el nivel actividad económica y de generación de empleos. La renta petrolera representa el 6.8 %PIB[2], por lo que aún aumentando la producción como lo proyecta el Gobierno Federal, esto no incidirá significativamente en la tasa de crecimiento del PIB.

6. Aumentará la concentración del ingreso y habrá transferencia de riqueza al extranjero. La Ley de Hidrocarburos prevé requisitos para la asignación de contratos que difícilmente cumplirían empresas nacionales (incluyendo al propio PEMEX).

Muy pocas empresas mexicanas realizarían actividades en el sector con los perfiles requeridos. Unas pocas empresas –en su mayoría extranjeras-, generarían utilidades, pero las transferirán a sus matrices en el extranjero.

Si los diputados y senadores que aprobaron esta legislación desconocen la Historia de México y no sabían que las condiciones de marginación y dependencia, como las que aquí estoy advirtiendo, son justamente las que llevaron al estallido de la Revolución Mexicana de 1910, ¿Acaso entonces también desconocen los errores de otros países?

Los desastrosos resultados micro y macroeconómicos en otros países debería ser suficiente razón para dar marcha atrás con esta reforma energética. Las consecuencias en todos los países donde se han implementado reformas como esta son: aumento de la pobreza, pérdida de control gubernamental, desmantelamiento de la industria nacional, fuga de capitales, destrucción del patrimonio nacional (incluyendo el medio ambiente), intervención extranjera, entre otras consecuencias. Véanse los casos de: Nigeria, Kazajstán, Ceylán, Egipto, Irán, Libia, India, Paquistán, Chad, Camerún, entre otros.[3]

7. El gasto público continuará destinándose mayoritariamente a gasto corriente. Aún cuando partes de esta legislación prevén destinar ingresos petroleros a fondos de inversión, estos fondos ocupan un bajo porcentaje de estos ingresos comparado con el porcentaje destinado a gasto corriente. Por lo anterior, el impacto de las inversiones seguirá siendo bajo.

8. No se generará ahorro de largo plazo por ingresos petroleros y muy probable aumentará la deuda pública. Ello va en detrimento de nuestros hijos. Véanse las condiciones -prácticamente imposibles de alcanzar- en las que podría generarse ahorro de largo plazo de los ingresos petroleros previstas en la Ley del Fondo Mexicano del Petróleo así como las modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Por su parte, la Ley General de Deuda Pública da autonomía de endeudamiento a PEMEX, a lo cual recurrirá constantemente pues no dispondrá de sus utilidades.

9. No contribuirá a reducir la pobreza y una vez agotado el petróleo los niveles de pobreza pueden dispararse. Esta reforma podrá contener por algún tiempo el aumento en los niveles actuales de pobreza en tanto el gobierno pueda continuar recargándose fiscalmente en PEMEX. Sin embargo, a medida que la producción de PEMEX decline y las multinacionales hagan efectivas las benévolas condiciones de sus contratos, el gobierno federal no dispondrá de más ingresos petroleros. Esa brecha presupuestal impedirá disponer de recursos para evitar que se disparen aún más los niveles de pobreza en el país.

10. Se desaprovecharán recursos para atacar los determinantes estructurales de la pobreza en México. Esta reforma, al igual que el resto de la política económica y social de este país, carece de mecanismos que ataquen los determinantes estructurales de la pobreza. La legislación secundaria no tiene una conexión con inversiones en la reducción estructural de la pobreza. A lo anterior se suma el debilitamiento de la industria nacional (proveedora de empleos), la incertidumbre de los precios de los energéticos para los sectores social y productivo, debido a que la fijación de precios quedará fuera del alcance regulatorio gubernamental, y de condiciones laborales precarias e inciertas para los trabajadores. La insostenibilidad financiera de los programas sociales será entonces el callejón sin salida al que nos habrá metido esta reforma. Este círculo vicioso se ilustra en la siguiente imagen. 
Estas consecuencias interactuarán en conjunto formando un círculo vicioso de baja producción de PEMEX, transferencia de riqueza al exterior, baja inversión pública, insuficiente creación de empleos y debilitamiento del mercado interno, con lo que la presión sobre PEMEX vuelve a aumentar, sosteniéndose una alta carga fiscal a PEMEX que le impedirá, nuevamente, aumentar su producción. Este círculo vicioso se ilustra en la siguiente imagen.   

Sí necesitábamos reformar al sector energético en nuestro país pero no así. Independientemente de ideologías, cualquier economista con dos dedos de frente –y un mínimo de ética- puede advertir que este es un pésimo negocio para el país.


[1] Las Reservas probadas en 2013 (último dato) equivalen a 13,868.3 millones de barriles. Anuario Estadístico de PEMEX 2013. Página 12. 
[2] Promedio del período 2009-2013. Con datos del Banco Mundial, 2014.
[3] Bibliografía mínima de consecuencias económicas de las privatizaciones petroleras:
  Uwem E. Ite (2004). Multinationals and corporate social responsibility in developing countries: a case study of Nigeria. En: Corporate Social Responsibility and Environmental Management. Volume 11, Issue 1, pp. 1–11. Marzo de 2004. Ed. John Wiley & Sons, Ltd. and ERP Environment.
  Gabriel Eweje, (2007) "Multinational oil companies' CSR initiatives in Nigeria: The scepticism of stakeholders in host communities", Managerial Law, Vol. 49 Iss: 5/6, pp.218 – 235.
  Campaner, Nadia y Yenikeyef, Shamil (2008). The Kashagan Field: a test case for Kazakhstan’s Governance of its Oil and Gas Sector. Gouvernance européenne et géopolitique de l’énergie. París. 51 pp. ISBN 978-2-8659-2384-7.
  Mammadov, Mustafa (2005). Multinational Corporations and Economic  Development - A Descriptive Survey of International Petroleum Companies in Developing Countries. School of Business, Economics and Law. Göteborg University.
  Mujih, Edwin (2012). Regulating Multinationals in Developing Countries: A Conceptual and Legal Framework for Corporate Social Responsibility. 206 pp. London Metropolitan University, Gran Bretaña.

MAYORÍA PRI-PAN EN CONGRESO CENSURA DEBATE SOBRE REFORMA ENERGÉTICA

(Reproducido de mi columna en la Revista Forbes México del 9 de julio de 2014)

El pasado 10 de junio inició la discusión de la legislación secundaria en materia energética en Comisiones Unidas de Energía y Estudios Legislativos del Senado de la República. Aún cuando se debió aprovechar desde ese primer día para analizar esta reforma energética, la discusión se ha empantanado: PRI y PAN sigue luchando por reducir al mínimo la duración del debate, mientras que el PRD insiste en mantener un debate con mayores tiempos para la argumentación y con transmisión en televisión abierta en cadena nacional. Sin embargo, la propuesta de PRD no prospera aún, ya que PRI y PAN han formado un bloque que sistemáticamente vota todo en la dirección de avanzar en la aprobación de esta legislación sin discutir y sin modificarle ni una coma a las iniciativas del Presidente Peña.
Es una lástima que siendo el Senado la cámara alta de nuestro Parlamento se nieguen la mayoría de sus miembros a hablar (a parlar, de ahí "Parlamento"). A juzgar por las intervenciones en el tema que hasta el día de hoy han tenido los legisladores del PRI y PAN, parece que no han ni leído las leyes secundarias en cuestión; si lo hubieran hecho ya habrían argumentado con seguridad y confianza exponiendo sus virtudes, argumentando sus beneficios, convenciendo al Senado y a la Nación.

Si PRI y PAN siguen cerrándose a discutir esta legislación energética, el Senado dejará de ser un Senado y pasará a ser –ante los ojos del Pueblo de México y del mundo entero-, una oficina donde la mayoría son unos simples empleados del Presidente de la República; o peor aún, parecerían unos muy malos empleados del Presidente de la República, pues son incapaces de entender y defender hasta la propia propuesta del jefe.

Suele criticarse mucho al ex-dictador chileno Augusto Pinochet, entre otras cosas, por sus medidas neoliberales en Chile pero, ni aún ante la insistencia de muchos de sus ministros durante los años ochenta, ni él privatizó CODELCO, la empresa paraestatal de extracción y comercialización del cobre, el equivalente de PEMEX para los chilenos. Y acá en México, que se supone es una democracia, acá no sólo el Presidente de la República sino también una mayoría de Senadores pretenden la privatización de facto de PEMEX sin siquiera permitir el debido debate.

De continuar este mayoriteo en materia energética sin siquiera permitir la exposición de argumentos, el Senado Mexicano mandará una señal más a la ciudadanía de que ha renunciado a representar a la mayoría de los mexicanos y con ello el Senado habrá perdido su razón de ser.

El hecho de que la mayoría que forman PRI y PAN en este cuerpo legislativo se niegue a debatir ampliamente la legislación secundaria energética y que en lugar de permitir el flujo de argumentos, entendimientos y convencimientos, opten por obedecerle ciegamente al Presidente de la República y no al Pueblo de México, a quien –legítimamente o no- representan en esa tribuna; ese hecho tira abajo el sistema de representatividad de esta República.

Si permitimos esto ¿qué sigue? ¿Que como disponen de mayoría, en una de estas les ordene el Presidente de la República disolver el congreso para instaurar una dictadura y como PRI y PAN son mayoría levantarán la mano para terminar con lo que aún nos queda de República?

PARTICIPACIÓN DE PARTICULARES EN LA INDUSTRIA ELÉCTRICA EN MÉXICO: UN GRAVE ERROR ECONÓMICO

(Reproducido de mi columna en la Revista Forbes México del 10 de julio de 2014) 

·         La experiencia mundial demuestra que la apertura al sector privado en el suministro eléctrico aumenta las tarifas a los consumidores.

·         En México, desde hace años, los particulares venden electricidad cara a CFE.

 
Abrir a particulares la participación en la generación, transmisión, distribución y comercialización de energía eléctrica en el país, como lo propone la legislación secundaria enviada por el Presidente Enrique Peña Nieto, es un grave error económico.

No hay razones económicas que justifiquen esa legislación. Permitir la participación de suministradores privados de energía eléctrica no causa ahorro alguno al Estado mexicano; por el contrario, hasta ahora la energía que CFE ha comprado a particulares ha tenido un costo de producción mayor al de la capacidad instalada de CFE. CFE no emplea óptimamente su capacidad instalada debido a que tiene contratos con particulares –predominantemente extranjeros. Si CFE hiciera uso pleno de su capacidad instalada en plantas hidroeléctricas, de comparativamente bajos costos unitarios, se abatiría el costo promedio unitario de CFE. Así, CFE ahorraría enormemente si dejara de comprar energía a los productores privados.
Los perjudicados hasta ahora han sido los usuarios –hogares y empresas-, que pagan cada vez más por el suministro eléctrico. De ampliarse el suministro eléctrico por medio de empresas privadas, como lo propone esta legislación, el costo de las tarifas eléctricas aumentará aún más y se perjudicará aún más al Pueblo de México.

Desde inicios de los años ochenta diversos países comenzaron a reformar sus marcos legales a fin de romper el monopolio del Estado en el sector eléctrico. Al día de hoy, la evidencia empírica de los resultados en esos países nos arroja resultados abrumadoramente negativos.

La justificación de las reformas en esos países se sustentó en una parte de la teoría económica que sostiene que la libre competencia, al permitir actuar libre y eficientemente a las fuerzas del mercado, ocasiona un menor precio para el usuario final. Ello suele ser cierto para el caso de la mayor parte de los mercados de una economía convencional. Sin embargo, en el sector energético esas consecuencias no tienen lugar. La propia teoría económica lo reconoce. Son muchos los teóricos de la economía que han analizado el carácter oligopólico de los mercados energéticos, entre ellos varios premios nobel de economía como Paul Krugman y Joseph Stiglitz.

El sector energético tiene un carácter estratégico para un país debido a que es el insumo base de toda la economía, de la sociedad y de los  gobiernos.

Debido al alto monto de inversiones que requiere para operar una empresa del sector energético, es imposible que lleguen a haber tantas empresas oferentes en el mercado tal que dé paso a una fijación de precios por la libre competencia. Por ello, la supuesta reducción de precios al usuario final es falsa –aún al cabo de los años.

Incluso en los países desarrollados, estos oligopolios han sido muy difíciles de regular y sus beneficios sociales han sido escasos o negativos, como es el caso de los Estados Unidos de América (EUA) e Inglaterra, países en los que ciudadanía y gobierno incluso debaten el regreso a la nacionalización de su industria eléctrica. En el caso de los países en vías de desarrollo y con instituciones en proceso de consolidación, las consecuencias han sido mucho peores.

O ¿cómo se nos garantiza que en México no se formarán oligopolios en este sector? ¿Tenemos acaso instituciones más desarrolladas y probas en materia de regulación energética que en los países desarrollados? Por su diseño, el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), propuesto en esta legislación secundaria, y la Comisión Federal de Competencia Económica serán insuficientes para afrontar un reto de este tamaño.
Es necesario que el Estado mexicano mantenga el monopolio en la industria eléctrica. Cuando el Estado es el proveedor de electricidad, la prioridad es la cobertura social y productiva a precios accesibles. En un mercado abierto al sector privado, en cambio, la prioridad es la maximización de utilidades.

La industria eléctrica se debe adelantar al desarrollo industrial y social del país con una visión estratégica de largo plazo; esto no lo pueden hacer los particulares, esto sólo puede hacerlo el Estado.
 

24 de abril de 2014

Peña Nieto contraviene Resoluciones de la ONU sobre derechos humanos en Internet

(Reproducido de mi columna en el Diario Contrapoder del 24 de abril de 2014)

Por su censura a Internet, las leyes secundarias de telecomunicaciones propuestas por el presidente Enrique Peña Nieto contravienen la Resolución 68/167 Adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), así como la Resolución 20/L.13 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas sobre la Promoción, protección y disfrute de los derechos humanos en Internet.

Aunque por una parte, este tipo de resoluciones de Naciones Unidas tienen un carácter no vinculante; por otra parte la práctica de un Estado Miembro de la ONU como México en sentido contrario a estas resoluciones constituye una práctica opuesta a la Carta de las Naciones Unidas. Lo anterior es aún más relevante si se considera que México es un Estado Miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Así entonces, la adopción de medidas como las contenidas en la legislación secundaria de telecomunicaciones del Ejecutivo Federal constituyen una falta al tradicional respeto de México por el multilateralismo.

La sociedad civil está manifestándose por diversos medios para oponerse a estas medidas, así como, entre otras, a las medidas de favoritismo al duopolio televisivo.

Si el gobierno federal logra imponerse haciendo pasar esta legislación, dispondrá ahora de todo el poder, pues su estrategia parece ser, en este orden: i) Recompensar por anticipado a Televisa y TV Azteca por apoyo para lo que viene; ii) Impedir fuga de información por las redes sociales (censurando Internet), y, su fin verdadero; iii) Disponer a discrecionalidad de las utilidades de la producción de petróleo y gas natural, tal como está previsto en la reforma energética.

Lo anterior sería imposible de lograr sin los puntos i) y ii), pues sólo la movilización social organizada desde todos los medios es lo único que podría frenarlo.