"Gobierno cómplice de criminales", "El gobierno mexicano debe
renunciar", "Yo sí me sentiría un criminal si (como Ud embajador)
apoyara la versión oficial (de las desapariciones en México)"...
Nuestras respuestas al embajador de México en Austria luego de presumir
ante extranjeros los "avances" del gobierno mexicano en materia de #DerechosHumanos en #México y caso #Ayotzinapa. Academia Diplomática de Viena, Austria, 27 de mayo de 2015.
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3 de junio de 2015
11 de diciembre de 2014
DOS PROPUESTAS PARA RESOLVER LA CRISIS DE AYOTZINAPA
Por: Sergio O. Saldaña Zorrilla
(Reproducido de mi columna en la Revista Forbes México, 11 de diciembre de 2014)
Aun cuando podrían ser útiles las diez medidas en materia de seguridad que recién anunció el Presidente Peña, estas carecen de medidas de fondo para el desmantelamiento de las estructuras más corrompidas del régimen. Al no incluirse, implícitamente se renovó el pacto con lo peor del Estado mexicano. Al no tocarlos, el Presidente Peña ratificó una especie de pacto de impunidad que priva en el país; ratificó a los mismos mandos policiacos y militares, a los mismos ministros de la corte, a los mismos magistrados, jueces y agentes del ministerio público, a los mismos procuradores de justicia y, en general, ratificó a los mismos encargados de la justicia y la seguridad pública que nos han llevado a donde hoy estamos. Esa ratificación condena las diez medidas del Presidente a un inminente fracaso; serán simulación pura porque los mandos más corrompidos seguramente impedirán su implementación.
Por lo urgente de la coyuntura[1], no quiero detenerme a especular si el Presidente Peña no quiso, o no pudo o no le dejan desmantelar esas estructuras. En su lugar, mejor tomémosle la palabra al Presidente en su ofrecimiento de que él encabece los esfuerzos para establecer un pleno estado de derecho con cambios de fondo: pidámosle nosotros, la sociedad civil, la conformación de una Comisión de la Verdad sobre la Justicia y la Seguridad en México, así como el consecuente enjuiciamiento de quienes resulten responsables. El caso argentino de los procesos de los años 80 contra los miembros de la Junta Militar nos deja una clara lección al respecto: las desapariciones forzadas en ese país no cesaron sino hasta que se enjuició a los mandos involucrados del ejército y la policía[2].
Como hoy la gran mayoría de los mexicanos ya no confiamos en quienes nos procuran justica[3], nuestra Comisión de la Verdad deberá integrarse por ciudadanos:
i) Conocedores de temas de justicia
ii) Con prestigio académico
iii) Con probidad
iv) Ajenos a los partidos políticos
v) Independientes de los mandos altos del gobierno.
Esa Comisión será coordinada por una misión especial de Naciones Unidas –como se hizo en Guatemala en los 1990’s[4]- a fin de garantizar que no se transará con las pruebas ni con las sentencias. Esa Comisión realizará una investigación transparente y ágil a todos los probables responsables de la actual inseguridad e impunidad en el país, incluyendo a mandos de las policías, del ejército, a jueces, magistrados, ministros y a personal de procuradurías y ministerios públicos. Derivado de las investigaciones, se iniciarán los juicios correspondientes, los cuales serán públicos y se transmitirán en vivo por todos los medios de comunicación posibles. Derivado de las investigaciones y de los juicios muy probablemente resultarán más personas implicadas provenientes del resto del gobierno y de la sociedad mexicana. Este será el primer paso para satisfacer la generalizada demanda de justicia.
El segundo paso consiste en prevenir que esta crisis de seguridad y justicia se repita. Ello exige el rediseño del sistema de seguridad pública e impartición y procuración de justicia en el país. Lo anterior debe basarse en una Política de Estado. Una Política de Estado es el conjunto de criterios de actuación del poder público para la realización de los fines del Estado. Los fines del Estado comprenden mínimamente la provisión de seguridad pública y la procuración e impartición de justicia. Aunque México ya comprende esos fines en su Constitución Política, aún tenemos que convertirlos en Política de Estado. Esa Política de Estado debe fijar objetivos concretos de cumplimiento[5], mismos que, mínimamente, deben contemplar:
1. Implementar procedimientos policiacos y militares que garanticen el respeto a los derechos humanos con penas muy altas por incumplimiento. Deben considerarse como guía a los códigos de Alemania, Austria y Suiza.
2. Adoctrinar a las fuerzas armadas y a la policía con un inquebrantable código de honor y principios de lealtad al Pueblo de México. El adoctrinamiento recibido actualmente sobre lealtad y la ideología de servicio a la Nación es débil y lo poco que existe está hoy más que nunca antes en contradicción con las prácticas mercenarias de las que existen fuertes indicios en distintos mandos del ejército y la policía. Necesitamos una sólida doctrina militar y policiaca en México. Al respecto, podemos basarnos en documentos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que cuenta con quizás la doctrina militar mejor estructurada del mundo[6].
3. Ciudadanizar los consejos de la judicatura federal y de las entidades federativas a fin de impedir que, como ha ocurrido hasta ahora, se seleccione personal que sirva al presidente de la república y a los gobernadores. Ello ha anulado la división de poderes e impedido la impartición de justicia en México –lo cual ha sido especialmente grave en los casos en que miembros del poder ejecutivo obedecen a organizaciones criminales. También debe adoctrinarse a los servidores del poder judicial y castigarse con prisión el incumplimiento a los principios de independencia de poderes, lealtad a la patria y honradez, así como la aplicación de criterios de exhaustividad en la investigación y justicia en la aplicación de las leyes.
4. Constituir una defensoría de derechos humanos ciudadana e independiente. Esta defensoría realizará una vigilancia permanente a todo el aparato gubernamental y se le dotará de facultades de fiscalía para actuar contra funcionarios públicos que cometan violaciones a los derechos humanos. A quienes se desempeñen en esta defensoría se les seleccionará por su impecable trayectoria y además deberá inculcárseles una sólida moral.
Sólo si se implementan medidas de fondo como éstas se nos demostrará a los mexicanos que sí existe una verdadera voluntad política por superar esta crisis. Hoy estamos confrontados con nosotros mismos, con nuestra tradición antidemocrática, con nuestra historia de autoritarismo; hoy estamos, sin embargo, obligados a romper con esa tradición y con esa historia, estamos obligados a seguir empujando hasta lograr la refundación del Estado mexicano para acuñarle a sus instituciones una moral inquebrantable que perdure por siglos.
________________
NOTAS
[1] Meyer, Lorenzo (2014). Coyuntura Crítica. Agenda Ciudadana. Periódico Reforma. 20 de noviembre de 2014. http://www.lorenzomeyer.com.mx/documentos/pdf/141120.pdf
[2] Consúltese:
Ciancaglini, Sergio y Granovsky, Martín (1995). Nada más que la verdad: el juicio a las juntas. Ed. Planeta. ISBN 950-742-664-7. Buenos Aires, Argentina.
Reportaje sobre los juicios a las Juntas Militares argentinas: http://www.argentina.ar/temas/historia-y-efemerides/21125-juicio-a-las-juntas-militares
[3] Al respecto (por inferencia):
– 81% de los mexicanos no confía en los jueces, 80% no confía en los agentes del ministerio público, y 83% no confía en la policía estatal, según datos de la encuesta de Parametría de enero de 2014: http://www.parametria.com.mx/carta_parametrica.php?cp=4622
– 81% de los mexicanos no confía en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Véase:
Barba, Sandra y Sanginés, Gabriela (2010). “Confianza y Legitimidad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación”. En: Confianza en las Instituciones, Coord. Moreno, Alejandro. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Pp. 201-225. México, DF.
– 70% de los mexicanos no confía en las instituciones de seguridad pública, véase encuesta de Parametría del 13 de enero de 2014: http://www.parametria.com.mx/carta_parametrica.php?cp=4615
[4] Véase el “Acuerdo sobre el establecimiento de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las violaciones a los derechos humanos y los hechos de violencia que han causado sufrimientos a la población guatemalteca”, Oficina de las Naciones Unidas para Guatemala: http://www.guatemalaun.org/bin/documents/Acuerdo%20Comisi%C3%B3n%20Esclarecimiento%20Hist%C3%B3rico.pdf
[5] A plazos de 5, 10, 15 y 30 años; recordemos pues que se trata de la vida del Estado, la cual debe superar la perennidad y sesgos de los gobiernos a fin de garantizar la trascendencia del Estado. Al respecto, véanse:
Montesquieu, Charles (2001). Del Espíritu de las Leyes. Ed. Porrúa. México, D.F.
Porrúa Pérez, Francisco (2000). Teoría del Estado. Ed. Porrúa. México, D.F.
Serra Rojas, Andrés (1984). Teoría General del Estado. Ed. Porrúa. México, D.F.
[6] Por ejemplo, consúltese la Doctrina Aliada Conjunta de la OTAN: https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/33694/AJP01D.pdf
Twitter: @SergioSaldanaZ
_____________________________
#Ayotzinapa #AyotzinapaSomosTodos #AccionGlobalPorAyotzinapa #YaMeCanse #YaMeCanse2 #UNAM #UAM #IPN #UIA #UDLA #ITESM #PAN #PRI #PRD #PT #MC #MORENA #ANUIES #CONACYT #SEP #ONU #ACNUDH #OHCHR #Mexico
26 de noviembre de 2014
LISTA DE INSTITUCIONES Y PERSONAS QUE HAN CONDENADO PÚBLICAMENTE LA IMPUNIDAD Y EL NARCO-ESTADO MEXICANO
a) MEDIOS
- The New York Times (EUA)
- Financial Times (Inglaterra)
- Der Spiegel (Alemania)...
- Le Monde (Francia)
- El País (España)
- Telesur (Argentina)
- The Guardian (Inglaterra)
- The Washington Post (EUA)
- The Economist (Inglaterra)
- Telemundo (EUA)
- MVS (México)
- The Chicago Tribune (EUA)
- Sin Embargo (México)- La Jornada (México)
- Proceso (México)
- Reporte Índigo (México)
b) ORGANISMOS INTERNACIONALES Y PARLAMENTOS
- ONU
- Human Rights Watch- Parlamento Inglés (Cámara de los Comunes)
- Parlamento de Alemania
- Congreso de Costa Rica
c) PERSONALIDADES
- Padre Solalinde
- Kaylash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz 2014
- Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006
- Jody Williams, Premio Nobel de la Paz 1997
- Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992
- Javier Sicilia
- José Mujica, Presidente de Uruguay
- Evo Morales, Presidente de Bolivia
- Calle 13
- Café Tacuba
- Alfonso Cuarón
- Caifanes
- Javier "El Chicharito" Hernandez
- Kate del Castillo
- Héctor Suárez
- Zoe
- Ana Colchero
- Gael García
- Damián Alcázar
- Ana de la Reguera
- Talía Vázquez (ex-abogada de Mireles)
d) COMUNIDADES UNIVERSITARIAS
- #UNAM (Facultad de Economía, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Facultad de Ciencias, Escuela Nacional de Antropología e Historia, Escuela Nacional de Música)
- #IPN
- #UAM
- #UACM
- Universidad Autónoma de Chapingo
- UNACH (Facultad de Ciencias Sociales)
e) ORGANIZACIONES
- Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
- Frente de Pueblos por la Defensa de la Tierra de Atenco
- Comité del 68
- Sindicato Mexicano de Electricistas
- Asociación Nacional de Empresas para el Campo
- Congreso Popular
- Cooperativa Pascual
- CNTE, varias secciones
- STTPDF
- Trabajadores Migrantes
- Sindicato de Telefonistas
- Guía Orgánica A.C.
- STUNAM
- SITUAM
- Campaña Sin maíz no hay país
- Colectivo los Escribientes
- Colectivo Siniestra
- Comité Estudiantil Metropolitano
- Punto Final
- Frente Popular de la Cd. de México
- Fundación ProAcción
- Nueva Central de Trabajadores
f) REDES SOCIALES
- 146 millones de veces se ha usado el hashtag #YaMeCanse en Twitter
- 13 millones de entradas de 'Ayotzinapa' en Google
- 1 millón de entradas de 'Ayotzinapa crimen de Estado' en Google
g) MANIFESTACIONES
- 138 manifestaciones en 67 países
- 5 mega marchas en el DF
- 218 manifestaciones en 52 ciudades de México
- The New York Times (EUA)
- Financial Times (Inglaterra)
- Der Spiegel (Alemania)...
- Le Monde (Francia)
- El País (España)
- Telesur (Argentina)
- The Guardian (Inglaterra)
- The Washington Post (EUA)
- The Economist (Inglaterra)
- Telemundo (EUA)
- MVS (México)
- The Chicago Tribune (EUA)
- Sin Embargo (México)- La Jornada (México)
- Proceso (México)
- Reporte Índigo (México)
b) ORGANISMOS INTERNACIONALES Y PARLAMENTOS
- ONU
- Human Rights Watch- Parlamento Inglés (Cámara de los Comunes)
- Parlamento de Alemania
- Congreso de Costa Rica
c) PERSONALIDADES
- Padre Solalinde
- Kaylash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz 2014
- Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006
- Jody Williams, Premio Nobel de la Paz 1997
- Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992
- Javier Sicilia
- José Mujica, Presidente de Uruguay
- Evo Morales, Presidente de Bolivia
- Calle 13
- Café Tacuba
- Alfonso Cuarón
- Caifanes
- Javier "El Chicharito" Hernandez
- Kate del Castillo
- Héctor Suárez
- Zoe
- Ana Colchero
- Gael García
- Damián Alcázar
- Ana de la Reguera
- Talía Vázquez (ex-abogada de Mireles)
d) COMUNIDADES UNIVERSITARIAS
- #UNAM (Facultad de Economía, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Facultad de Ciencias, Escuela Nacional de Antropología e Historia, Escuela Nacional de Música)
- #IPN
- #UAM
- #UACM
- Universidad Autónoma de Chapingo
- UNACH (Facultad de Ciencias Sociales)
e) ORGANIZACIONES
- Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
- Frente de Pueblos por la Defensa de la Tierra de Atenco
- Comité del 68
- Sindicato Mexicano de Electricistas
- Asociación Nacional de Empresas para el Campo
- Congreso Popular
- Cooperativa Pascual
- CNTE, varias secciones
- STTPDF
- Trabajadores Migrantes
- Sindicato de Telefonistas
- Guía Orgánica A.C.
- STUNAM
- SITUAM
- Campaña Sin maíz no hay país
- Colectivo los Escribientes
- Colectivo Siniestra
- Comité Estudiantil Metropolitano
- Punto Final
- Frente Popular de la Cd. de México
- Fundación ProAcción
- Nueva Central de Trabajadores
f) REDES SOCIALES
- 146 millones de veces se ha usado el hashtag #YaMeCanse en Twitter
- 13 millones de entradas de 'Ayotzinapa' en Google
- 1 millón de entradas de 'Ayotzinapa crimen de Estado' en Google
g) MANIFESTACIONES
- 138 manifestaciones en 67 países
- 5 mega marchas en el DF
- 218 manifestaciones en 52 ciudades de México
18 de noviembre de 2014
RESPONSABILIDAD DEL EJÉRCITO EN CRÍMENES DE AYOTZINAPA: INTERROGUÉMOSLO
Por: Sergio O. Saldaña Zorrilla
(Reproducido de mi columna en SDP Noticias del 17 de noviembre de 2014)
La responsabilidad del Ejército
mexicano en los crímenes de Ayotzinapa es clara. Por ello debe llamársele a
interrogatorio público. Si bien el pasado jueves 13 de noviembre el Gral.
Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional (SEDENA), se
reunió con diputados integrantes de la Comisión sobre el caso Ayotzinapa, esta
reunión fue en privado y, a juzgar por las declaraciones de prensa de los
legisladores al final del encuentro, me parece que tanto el tono como el
contenido de dicha reunión fueron como un día de campo para el Gral. Cienfuegos[1]. Yo
esperaba mucho más de los integrantes de esta comisión. Sea por falta de
preparación sobre el caso por parte de los diputados o sea por falta de
voluntad política –o por ambas-, mis expectativas sobre los resultados de esta
comisión son ahora muy bajas.
Abundan los testimonios
sobre la complicidad de elementos del ejército aquella noche. La presencia del
ejército en esa zona data de décadas y poco se mueve dentro del territorio
guerrerense sin que el ejército se entere; especialmente en la noche del 26 de
septiembre de 2014, en la que el ejército tuvo un papel protagónico. Al
respecto, véase la declaración de Omar García, normalista de Ayotzinapa
sobreviviente del ataque, en entrevista con Carmen Aristegui[2].
En esa entrevista, el testigo describe la complicidad a sueldo que por años ha
tenido el ejército mexicano con los carteles de la droga en el estado de
Guerrero y la participación activa de los militares esa noche en los asesinatos
y desaparición de los estudiantes –por eso me indigna tanto la timorata actitud
de los diputados con el titular de la SEDENA[3].
Es abrumadora la evidencia
de que estas prácticas mercenarias del ejército están teniendo lugar en todo el
territorio nacional desde hace décadas y que se ha ido agravando en los últimos
años[4].
Al día de hoy, la opinión
pública tiene fuertes elementos sobre la culpabilidad en este crimen de lesa
humanidad por parte de elementos del Estado provenientes de los tres niveles de
gobierno, mínimamente: del gobierno federal por medio del ejército mexicano;
del gobierno estatal por medio del Gobernador con licencia Ángel Aguirre y de
su Secretario General de Gobierno, y; del gobierno municipal de Iguala y de
Cocula por medio de policías y funcionarios municipales.
La responsabilidad por estos
crímenes de Estado[5]
no se limita a los autores materiales directos, pues también –y con más peso
aún- incluye a los jefes y otros superiores. Lo anterior lo afirmo con
fundamento en el Estatuto de Roma[6], el cual rige la
competencia y funcionamiento de la Corte Penal Internacional (ONU 1998), del
cual México es signatario desde el año 2005 –y por tanto acepta la competencia
de dicha Corte.
La responsabilidad, con base
al Estatuto de Roma, recae también en los jefes y otros superiores:
Artículo
28.- Responsabilidad de los jefes y otros superiores. Además de otras causales
de responsabilidad penal de conformidad con el presente Estatuto por crímenes
de la competencia de la Corte:
a) El
jefe militar o el que actúe efectivamente como jefe militar será penalmente
responsable por los crímenes de la competencia de la Corte que hubieren sido
cometidos por fuerzas bajo su mando y control efectivo, o su autoridad y
control efectivo, según sea el caso, en razón de no haber ejercido un control
apropiado sobre esas fuerzas cuando:
i)
Hubiere sabido o, en razón de las circunstancias del momento, hubiere debido
saber que las fuerzas estaban cometiendo esos crímenes o se proponían
cometerlos; y
ii)
No hubiere adoptado todas las medidas necesarias y razonables a su alcance para
prevenir o reprimir su comisión o para poner el asunto en conocimiento de las
autoridades competentes a los efectos de su investigación y enjuiciamiento.
Quien debiera indagar la
participación del ejército en este crimen y en la mayor parte de los crímenes a
gran escala es la Procuraduría General de la República (PGR). Sin embargo,
parece no estarlo haciendo.
El Senado de la República,
en su facultad de órgano investigador del Estado, debe entonces llenar ese
vacío y llamar a interrogatorio en sesión pública, mínimamente, a las
siguientes autoridades castrenses –en
este orden:
1. José Rodríguez Pérez, Coronel
Comandante del 27/o Batallón de Iguala, Guerrero;
2. Alejandro Saavedra
Hernández, General de Brigada de la 35/a Zona militar, en Chilpancingo,
Guerrero;
3. Martín Cordero Luqueño, Comandante
General de División de la 9ª región militar de Acapulco, Guerrero, y, al final,
a;
4. Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario
de la Defensa Nacional.
Una vez hecho el
interrogatorio, el Senado debe instar al Agente del Ministerio Público respectivo
y a la PGR a proceder con base en los elementos recabados por esta
investigación.
Aunque en sus discursos los
senadores, la PGR y el propio Presidente Peña se desgarren de indignación, de
no llamar a interrogatorio público y en su caso procesar, entre otros, a estos
personajes castrenses, volverán a enviarle el mensaje a la ciudadanía de que se
rehúsan a desempeñar su mandato como servidores del Pueblo y que prefieren ser
percibidos por la ciudadanía y el mundo entero como cómplices antes que dejar
que la Justicia abra esta Caja de Pandora. Fue el Estado quien perpetró este
crimen y es el Estado quien está encubriendo a sus responsables.
[2] - Ver video, minuto 7:45 https://www.youtube.com/watch?v=xsiJD3n7s4s
[3] Además, léanse los siguientes testimonios
documentales:
-
Ejército
presenció masacre a estudiantes de Ayotzinapa sin intervenir: http://www.losangelespress.org/ejercito-presencio-masacre-a-estudiantes-de-ayotzinapa-sin-intervenir/#sthash.n3gHVFcH.dpuf
-
Blog del Estado
Mayor sobre la intervención del ejército en contra de los normalistas: http://estadomayor.mx/48206
-
Militar torturado por la Policía de Iguala, antes de caso Ayotzinapa: http://www.losangelespress.org/militar-torturado-por-la-policia-de-iguala-antes-de-caso-ayotzinapa
-
Artículo de Jenaro Villamil en la Revista Proceso: Ayotzinapa, desaparición
forzada y crisis de EPN: http://www.proceso.com.mx/?p=386077
[4]
Véanse:
-
Artículo del diario inglés The Guardian, “Alianza de Estado asesina de México, el ejército y
los carteles de la droga (Mexico’s murderous alliance of state, the army and
the drug cartels)”: http://www.theguardian.com/world/2014/nov/16/mexicos-murderous-alliance-of-state-army-and-the-drug-cartels
-
Artículo del diario The New York Times sobre señalamientos oficiales del gobierno de
los EUA sobre la complicidad de militares mexicanos con los cárteles de la
droga: http://www.nytimes.com/2012/05/30/world/americas/mexican-army-case-adds-to-us-unease-in-drug-war.html?pagewanted=all&_r=0
-
Artículo del periódico ABC de España: http://www.abc.es/internacional/20131108/abci-estados-unidos-narco-mexico-201311071744.html
[5] O, más precisamente, Crímenes de
lesa humanidad por asesinato, privación grave de la libertad física, tortura,
persecución y desaparición forzada de personas por parte del Estado, cuya validez del término he fundamentado en otro
artículo. Véase: http://www.losangelespress.org/senor-procurador-iguala-si-es-el-estado-mexicano/
13 de noviembre de 2014
SR. PROCURADOR, AYOTZINAPA SÍ ES CRIMEN DE ESTADO
(Reproducido de mi columna del 11 de noviembre de 2014 en Los Angeles Press)
Se equivoca el Procurador General de la República, Jesús
Murillo Karam, al afirmar que llamar Crimen de Estado a los crímenes de los normalistas
de Ayotzinapa “es un poco peligroso”,
que “un Crimen de Estado es una cosa
mucho mayor”.[1]
Mi fundamento para decir que sí se trata de un Crimen de Estado, es el Estatuto
de Roma[2],
el cual rige la competencia y funcionamiento de la Corte Penal Internacional (ONU
1998), del cual México es signatario desde el año 2005[3]
–y por tanto acepta la competencia de dicha Corte[4].
De hecho, denominar esos actos atroces como Crimen de Estado es incluso
abreviar lo que en realidad debe ser su tipificación completa: Crímenes de lesa humanidad por asesinato,
privación grave de la libertad física, tortura, persecución y desaparición
forzada de personas por parte del Estado.
El Estatuto de Roma establece que:
“Artículo
7. …se entenderá por ‘crimen de lesa humanidad’ cualquiera de los actos
siguientes: a) Asesinato;… e)… privación grave de la libertad física…; f)
Tortura;…h) Persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada
en motivos políticos… i) Desaparición forzada de personas;… Por “desaparición
forzada de personas” se entenderá la aprehensión, la detención o el secuestro
de personas por un Estado o una organización política, o con su autorización,
apoyo o aquiescencia, seguido de la negativa a admitir tal privación de
libertad o dar información sobre la suerte o el paradero de esas personas, con
la intención de dejarlas fuera del amparo de la ley por un período prolongado.”
También es impreciso el
Procurador Murillo al afirmar que “Iguala
no es el Estado mexicano”. Al igual que el resto de municipios que
conforman el gobierno mexicano (en su nivel municipal), el municipio de Iguala forma
parte del Estado mexicano. Recordemos que la Teoría del Estado convencionalmente
considera al gobierno como elemento formativo del Estado (junto con la
población y el territorio) así como elemento de cumplimiento de los fines del
Estado (junto con el poder público)[5].
Finalmente, hago un
respetuoso llamado a las autoridades investigadoras de este caso a que le den
la seriedad que requiere y no den respuestas que denoten minimización de su
gravedad y cansancio en su labor. Este no es un caso más. Este es el primer
caso en que la sociedad mexicana tiene cero tolerancias a la justicia
selectiva, a la impunidad, a la ineficacia, a la simulación, al carpetazo, al
uso de chivos expiatorios, de cortinas de humo, de montajes televisivos y demás
vicios no poco frecuentes de la justicia mexicana. Si valoran lo poco de
legitimidad y prestigio internacional que aún le queda a la actual
administración, deben aplicar una pronta justicia en casa y evitar la vergüenza
internacional que sería exhibir este caso ante la Corte Penal Internacional en
la Haya.
[1]
Conferencia de prensa del pasado viernes 7 de noviembre de 2014. Ver video de
Gobierno de la República, minuto 55:15 al 55:41: https://www.youtube.com/watch?v=QNcfdHUiP8c
[2] ONU (1998).
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Depositado en la Secretaría
General de la Organización de las Naciones Unidas. Documento A/CONF.183/9. 66
pp. Roma.
|
[3] Desde el 7 de
septiembre del 2000, México firmó el Estatuto de Roma (ratificado por el Senado
el 21 de junio de 2005), por lo que acepta la competencia de la Corte Penal Internacional
de la Haya. Véase: http://biblio.juridicas.unam.mx/revista/pdf/DerechoInternacional/6/pim/pim39.pdf
[4] Estatuto de
Roma (ONU 1998): “Artículo 12. 1. El
Estado que pase a ser Parte en el presente Estatuto acepta por ello la
competencia de la Corte....”
[5] González González, María de la
Luz (2008). Teoría General del Estado. Ed. Porrúa y Facultad de Derecho de la
UNAM. ISBN 978–970–07–7541–8. 670 pp. México, DF.
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MORENA,
PAN,
PGR,
PRD,
PRI,
Sergio Saldaña,
Tlatlaya
¿CÓMO REEMPLAZAR AL APARATO POLICIACO-CRIMINAL?
(Reproducido de mi columna en Los Angeles Press del 5 de noviembre del 2014)
Los ciudadanos estamos vulnerables al bajo nivel de capacitación de esos policías y militares, estamos expuestos a sus estados de ánimos, a sus acuerdos con el crimen organizado, con la delincuencia común y con gobernantes asesinos; somos vulnerables a las cuotas de extorsión exigidas por sus superiores y hasta a sus niveles de alcohol y drogas consumidas que alteran sus formas de proceder.
Hoy estamos pagando los costos de
haber permitido la implantación de un Estado policiaco: la lista de
desaparecidos y crímenes de Estado va en aumento. Las policías municipales,
estatales y federales en México son un gran riesgo para el ciudadano. Desde el
sexenio de Calderón proliferaron los retenes policiacos y militares a lo largo
y ancho del territorio mexicano con el pretexto de aumentar la vigilancia y la
seguridad –violando con ello el artículo 16 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos[1].
Similarmente, los patrullajes se intensificaron. El aparato policiaco-militar
ya se adueñó de los principales cruces de caminos, carreteras y calles, así como
de las entradas y salidas miles de poblaciones y puntos intermedios. Hoy tienen
el control absoluto del tránsito del país. Se distribuyeron entre ellos zonas
geográficas y sectores productivos de una forma parecida al reparto de cuotas.
Hoy, ellos saben perfectamente quiénes pasan por dónde en cada punto de nuestra
geografía. Si bien es cierto que existen casos de exitosas detenciones de
delincuentes por esos medios, por otra parte las violaciones a los derechos
humanos han sido por mucho superiores a esos escasos casos de éxito.
Existe una gran heterogeneidad en
los niveles de capacitación y corrupción del personal policiaco y militar,
especialmente de aquellos ubicados en retenes y módulos. Es incierta la suerte
que el ciudadano corre al ser retenido o detenido. Como pueden ser respetuosos
y molestar al mínimo al conductor o peatón, también pueden ser agresivos,
hostigadores, secuestradores y/o asesinos –como sucedió con el reciente caso de
los cuatro jóvenes en Matamoros, con los asesinados en Iguala y con los 43
normalistas de Ayotzinapa secuestrados, por nombrar sólo los casos más
recientes.
Los ciudadanos estamos vulnerables al bajo nivel de capacitación de esos policías y militares, estamos expuestos a sus estados de ánimos, a sus acuerdos con el crimen organizado, con la delincuencia común y con gobernantes asesinos; somos vulnerables a las cuotas de extorsión exigidas por sus superiores y hasta a sus niveles de alcohol y drogas consumidas que alteran sus formas de proceder.
Esto debe cambiarse a partir de
este momento:
1. Deben
someterse a una investigación inmediata
todos los integrantes de policías y del ejército presuntamente asociados
con asesinatos y secuestros, para, en su caso, procesárseles penalmente;
2. Se debe
constituir una policía nacional, única,
con mando único –este punto lo desarrollaré en otro artículo, pues su
definición es harto compleja para abordarse aquí mismo.
3. Se deben desaparecer las policías municipales y
estatales, pues serán reemplazadas por la policía nacional.
4. Promulgar un código de procedimientos policiacos y
militares que cumpla con las garantías individuales y con los
protocolos internacionales de trato respetuoso al ciudadano y con penas muy
altas en caso de incumplimiento (como la prisión mínima de diez años por la más
pequeña falta, como es el caso de los Carabineros en Chile, lo cual explica
parte de su éxito).
5. El código
de procedimientos policiacos y militares debe
al menos garantizar:
a) Que nadie,
que no haya sido sorprendido in fraganti
cometiendo un delito, podrá ser molestado en su persona o en sus propiedades
sin la orden expresa de un juez. Con ello, se
suprimen los retenes policiacos y militares así como las detenciones y
revisiones en patrullajes;
b) Los
policías y militares deberán permitir
que cualquier ciudadano los filme y/o fotografíe en cualquier momento,
estén o no en servicio. Su calidad de servidores públicos así lo exige;
c) Todo
elemento policiaco y militar deberá actuar
inmediatamente ante cualquier hecho delictivo (¡lo ridículo que puede
parecer esto por su obviedad!); su retraso u omisión ante un crimen serán
tratados como traición y serán castigados con severidad;
d) Prohibición a las patrullas de activar sus faros,
sirenas y timbres si no se encuentran en una persecución –ya que suelen
usarlos para intimidar al ciudadano;
e) Un trato respetuoso hacia al ciudadano
ante cualquier situación no delictiva, incluyendo el tono de la voz y la forma
de mirar, así como con un uso proporcional de la fuerza ante la comisión de
delitos;
f) La
totalidad de garantías individuales consagradas
en nuestra Constitución. Para su cumplimiento debe constituirse una defensoría
de derechos humanos independiente y de designación ciudadana. Con ello, la
actual Comisión Nacional de Derechos Humanos quedaría sustituida.
Estos puntos deben ser considerados
en la definición de la agenda ciudadana de quienes hoy nos manifestamos en las
calles. Debemos protestar a todo pulmón y en todas las formas contra estos
crímenes de Estado, sí. Pero con ello no basta. Ello es sólo el punto de
partida para restablecer el funcionamiento del Estado mexicano, lo cual se
logrará con base en el diseño de una clara y concreta ruta de reconstrucción
que se impulse con un muy bien estructurado pliego petitorio –o ruta
constituyente, en caso de continuar la actual negativa gubernamental de
cumplirle al Pueblo.
[1]
Que consagra la garantía individual de que nadie podrá ser molestado en su
persona o sus bienes sin una orden expresa de un juez.
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DESLEGITIMACIÓN DEL ESTADO MEXICANO POR INSUFICIENTE REACCIÓN ANTE AYOTZINAPA: PGR, EJÉRCITO y ONU
(Reproducido de mi columna en Los Angeles Press del 14 de octubre de 2014)
El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa no fue una detención de la policía municipal, sino un secuestro perpetrado por elementos de la seguridad del Estado mexicano. Ese secuestro constituye un crimen de Estado. Un crimen de Estado que no es castigado deslegitima al Estado. Una vez deslegitimado, éste pierde su razón de ser y hay que reemplazarlo inmediatamente.
Los cascos azules los necesitamos más bien nosotros en México puesto que ya reunimos los requisitos que justifican una intervención de las fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, pues tenemos[1]: i) un conflicto bélico real (el Pueblo bajo ataque de un Estado cómplice del crimen organizado); ii) las instituciones del Estado son incapaces de solucionar el conflicto (pues se ha roto la confianza en el ejército mexicano, los cuerpos policiacos y las instituciones responsables de la impartición de justicia), y; iii) existe una sistemática violación a los derechos humanos de la población civil.
El caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa no fue una detención de la policía municipal, sino un secuestro perpetrado por elementos de la seguridad del Estado mexicano. Ese secuestro constituye un crimen de Estado. Un crimen de Estado que no es castigado deslegitima al Estado. Una vez deslegitimado, éste pierde su razón de ser y hay que reemplazarlo inmediatamente.
El nivel de gobierno ejecutor de
este crimen de Estado es el municipal. Sin embargo, al ser la propia autoridad
municipal incapaz de investigar y castigar a los responsables, de acuerdo al
principio de subsidiariedad administrativa la responsabilidad corresponde
escaladamente al nivel estatal y, en caso de persistir dicha incapacidad, la
responsabilidad escala al nivel federal. Así pues, los dieciocho días
transcurridos de los hechos son tiempo suficiente para darse cuenta de que no
se están tomando las medidas en proporción a la gravedad de este crimen de
Estado.
La única ruta para que el Estado
mexicano recupere su legitimidad consiste en la realización inmediata de las
siguientes acciones:
1. La
PGR debe inmediatamente llamar a cuentas –lo que hace tiempo se tenía que haber
hecho-, a los secretarios y generales de la Defensa Nacional y de la Marina
Armada de México, pues sus elementos tienen presencia en todo el territorio
nacional –y en especial en el estado de Guerrero, donde tienen una gran cantidad
de elementos desplegados desde los años sesenta; desde hace décadas,
difícilmente algo se mueve en el estado de Guerrero sin que ellos lo sepan. Los
militares, sin lugar a dudas, poseen información valiosa sobre estos sucesos –y
no sólo sobre el caso Ayotzinapa, sino sobre toda la guerra contra el narco en
México. Los interrogatorios a estas autoridades castrenses revelarán la mayor
parte de nombres de implicados y hechos. En caso de que estos interrogatorios
no revelen información significativa, aún en ese caso deben haber fuertes
consecuencias para las autoridades castrenses, pues ello revelará
incumplimiento de su deber. Estos interrogatorios deben realizarse en audiencia
pública en radio y televisión abierta en cadena nacional a fin de minimizar el
riesgo de extorsiones dentro del proceso.
2. Aprehender
y procesar rápidamente al presidente municipal de Iguala.
3. Aprehender
y procesar rápidamente a todos los elementos de seguridad pública municipal que
intervinieron en el secuestro de los estudiantes.
4. Obtener
la renuncia del gobernador de Guerrero Ángel Aguirre con el fin de que no
interfiera con las investigaciones del caso. La abrumadora cantidad de
señalamientos documentados en su contra constituyen elementos morales
suficientes para retirarle la confianza del encargo de gobernador.
5. Procesar
y en su caso encarcelar al gobernador y demás personal gubernamental que
resultara responsable.
6. Investigar
todas las denuncias que formal o informalmente se hayan realizado ante la
Procuraduría General de la República (PGR) a fin de fincar las
responsabilidades y procesar en consecuencia a los funcionarios de esta
dependencia por su posible negligencia, omisión o encubrimiento al alcalde de
Iguala, al gobernador de Guerrero y a demás autoridades señaladas de colusión
con el crimen organizado.
Cualquier cosa que haga el Estado
mexicano que no comprenda los puntos anteriores será una simple simulación. El
caso argentino es elocuente al respecto. La paz regresó al país (y las
desapariciones cesaron) hasta que se enjuició a los militares responsables de
la guerra sucia de los años setentas y ochentas.
Esta deslegitimación del Estado
mexicano no sólo está teniendo lugar ante los ojos del Pueblo de México, sino
que ahora también a nivel mundial. La tibia reacción del Estado mexicano ante
este crimen de Estado también demuestra al mundo que México sigue sin tener la
voluntad de convertirse en una democracia, con lo que la propaganda oficial
internacional de “Un México que ha
decidido cambiar” se convierte a partir de ahora en una farsa más.
Nuevamente, estamos apareciendo ante el mundo como un país atrasado, sin estado
de derecho, con prácticas salvajes y una corrupción incontrolable a todos los
niveles.
La reciente proposición del
Presidente Peña –secundada por el Senado- de que fuerzas militares mexicanas
participen en misiones humanitarias de Naciones Unidas como cascos azules se
torna ahora inoportuna. Si bien es cierto que la eventual participación de
nuestros militares en estas misiones traería enormes beneficios a nuestras
fuerzas armadas en tanto que les enseñaría mejores procedimientos de respeto a
los derechos humanos, también es cierto que este no es el mejor momento para
esa participación debido a lo reciente de las ejecuciones militares
extrajudiciales en Tlatlaya y la pasividad mostrada por el ejército en
Ayotzinapa.
Los cascos azules los necesitamos más bien nosotros en México puesto que ya reunimos los requisitos que justifican una intervención de las fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, pues tenemos[1]: i) un conflicto bélico real (el Pueblo bajo ataque de un Estado cómplice del crimen organizado); ii) las instituciones del Estado son incapaces de solucionar el conflicto (pues se ha roto la confianza en el ejército mexicano, los cuerpos policiacos y las instituciones responsables de la impartición de justicia), y; iii) existe una sistemática violación a los derechos humanos de la población civil.
En caso de que el Estado mexicano
no tome medidas de fondo como las arriba propuestas, será entonces hora de que
la población civil, por medio de organizaciones sociales y grandes
personalidades, solicite directamente a la Asamblea General de Naciones Unidas
se someta a discusión el caso de México. También podemos solicitar a distintos
gobiernos que lleven nuestro caso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
[1]
Véase: http://www.un.org/es/peacekeeping/
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